Andrea Sampedro Hamilton, vecina de Donas, en Gondomar, tiene 22 años y acaba de culminar una brillante etapa universitaria con varias matrículas de honor en el grado de Matemáticas que ha cursado en la Universidad Complutense de Madrid.
Su trayectoria académica, marcada por el esfuerzo y por una profunda vocación por las matemáticas, continúa ahora con un máster y la posibilidad, todavía abierta, de iniciar en el futuro un doctorado.
Andrea nació en Vigo, aunque creció en Gondomar, donde estudió inicialmente en el Colegio de Donas y posteriormente en el IES Terra de Turonio. Durante la ESO y el Bachillerato también compaginó sus estudios con su formación en el Conservatorio, lo que la llevó a trasladarse a Vigo para completar cuarto de ESO y los dos cursos de Bachillerato en el IES Santa Irene.
En 2022, Andrea y su hermana gemela, Laura, dieron el salto a Madrid para continuar sus estudios universitarios. Las dos habían destacado ya en la Selectividad, realizada en la Universidade de Vigo, donde Andrea obtuvo un 13,71 sobre 14, mientras que su hermana consiguió una puntuación ligeramente inferior.
A partir de entonces, sus caminos académicos se separaron. Andrea eligió las Matemáticas en la Universidad Complutense, mientras que Laura comenzó el grado de Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid.
Más de cinco matrículas de honor
Tras cuatro años de estudios, Andrea acaba de finalizar el grado de Matemáticas con más de cinco matrículas de honor obtenidas a lo largo de la carrera.
Una de las más destacadas corresponde a su Trabajo de Fin de Grado, una asignatura de 12 créditos que culmina con la defensa del proyecto ante un tribunal. Andrea obtuvo un 9,7, la calificación más alta de su tribunal, lo que le permitió conseguir la matrícula de honor. El trabajo tuvo además una vertiente investigadora y le permitió acceder a una beca de colaboración con departamentos universitarios.
La joven gondomareña resta importancia a las calificaciones, aunque reconoce sentirse «muy contenta» con el resultado. Detrás de esas notas hay muchas horas de estudio, aunque explica que nunca ha sido de contabilizarlas estrictamente.
«Voy estudiando lo que veo que necesito más», explica. Tampoco acostumbra a organizarse mediante horarios rígidos. Prefiere concentrarse en una materia hasta terminar aquello que considera necesario y adaptar el tiempo de estudio a las necesidades de cada jornada.
Para Andrea, estudiar Matemáticas en la universidad ha supuesto descubrir una disciplina muy diferente a la que conoció durante su etapa escolar.
Explica que en el instituto muchas cuestiones pueden parecer casi «magia«, porque se presentan conceptos y procedimientos sin profundizar demasiado en su origen. En la universidad, en cambio, comenzó a comprender cómo se construye realmente el conocimiento matemático, a partir de definiciones, axiomas y propiedades de las que se deducen nuevos resultados.
«Las matemáticas te cambian la forma de pensar, te hacen pensar con claridad y resolver problemas más generales, aunque no sean de matemáticas, de forma más eficiente y rápida», explica.
Su pasión por esta disciplina es evidente y, para ella, el aprendizaje matemático no tiene un punto final. La investigación consiste precisamente en continuar explorando propiedades que todavía no se conocen o encontrar nuevas relaciones a partir de las ya existentes.
Un futuro todavía por decidir
Con el grado ya terminado, Andrea no tiene previsto abandonar los estudios. El próximo 7 de septiembre comenzará un máster en Tratamiento Estadístico y Computacional de la Información, también en la Universidad Complutense.
El programa combina estadística avanzada, técnicas de optimización, computación aplicada a la investigación y aprendizaje automático (machine learning).
La elección del máster responde también a su deseo de mantener abiertas varias posibilidades profesionales. Andrea todavía no ha decidido si su futuro estará en la empresa privada, en la enseñanza o en la investigación matemática.
El máster le permitirá, por un lado, realizar prácticas en empresas y conocer mejor ese ámbito y, por otro, continuar posteriormente hacia un doctorado.
Si finalmente opta por la investigación, sabe que el camino será largo. Después del doctorado tendría que acceder normalmente a contratos posdoctorales antes de poder optar a una plaza estable en la universidad. Además, señala que para realizar un doctorado considera fundamental contar con una beca, ya que no tendría sentido afrontarlo sin financiación.
Una familia de estudiantes brillantes
La trayectoria académica de Andrea tiene además un reflejo en su hermana gemela, Laura, que continúa estudiando Medicina y también ha conseguido varias matrículas de honor durante la carrera.
Laura comenzará ahora quinto curso y realizará un programa Erasmus en Pisa, Italia, antes de regresar a Madrid para completar sexto. Su objetivo es convertirse en médica, aunque todavía no ha decidido qué especialidad escogerá. Para ello tendrá que completar la carrera y posteriormente enfrentarse al examen MIR.
Las dos hermanas viven actualmente en Madrid, aunque durante las vacaciones regresan a Gondomar. Andrea dejará ahora el piso que compartía con su hermana para trasladarse a una vivienda con una compañera, mientras Laura vivirá en Italia durante su estancia académica.
En Galicia solo hay una
Entre sus inquietudes académicas también aparece una reivindicación cercana: la creación de una Facultad de Matemáticas en Vigo.
Andrea recuerda que actualmente los estudiantes gallegos interesados en cursar esta titulación tienen que desplazarse a otras ciudades, ya que la oferta específica de Matemáticas en Galicia es limitada. Para ella, se trata de una disciplina fundamental y necesaria en numerosos ámbitos.
«Matemáticas es una cosa que se necesita por todas partes«, sostiene. Una afirmación que resume bien su propia trayectoria: una joven de Gondomar que convirtió su pasión por los números en una carrera universitaria de éxito y que ahora se prepara para seguir profundizando en un mundo que, lejos de agotarse, le ofrece todavía muchas preguntas por responder.
Con el grado recién terminado, más de cinco matrículas de honor y un nuevo máster a punto de comenzar, Andrea Sampedro encara ahora una nueva etapa en Madrid sin cerrar ninguna puerta, empresa, docencia o investigación. Lo que sí tiene claro es que las matemáticas seguirán formando parte de su futuro.
