Aser Estévez, entre los mejores en las clásicas de Zamora
RUBENS // Imagen del guardés Aser Estévez con el Monasterio de Oia de fondo.

Este fin de semana pasado se han celebrado un año más dos clásicas de invierno en la provincia de Zamora. El sábado fue el turno del Trofeo Ayuntamiento de Zamora y, el domingo, del Trofeo Iberdrola, una prestigiosa carrera que celebra su edición número 70. 

Con una participación récord de 200 corredores repartidos en 28 equipos de todo el país y el extranjero, se daba el banderazo de salida a estas dos citas castellanas. Entre ellos, y un año más desde el 2011, se encontraba el guardés Aser Estévez y corredor del Aluminios Cortizo-Anova, que se desplazaba a tierras zamoranas con la esperanza de hacer un gran papel como ya hizo en el año 2016.

“Este año eran unas carreras más difíciles que nunca, tanto por la participación como por el tiempo. Todos los años hacía mucho viento y frío que endurecía la carrera, pero esta vez fue atípico total pues ni sopló ni hizo frío, con lo que a final de carrera llegó casi todo el pelotón, con el riesgo que eso supone, caídas y montoneras al todos querer ganar en un final estrecho, en bajada urbana y curvilíneo. Ambos días traté de probar de lejos varias veces pero sin suerte, y al ver la situación fui cauto y dejé unos metros de margen para evitar riesgos, y acerté pues los dos días hubo caídas que salvé por poco. No quiero tirar fuera el trabajo de todo el invierno y perder la temporada. Me quedo con lo bueno, las sensaciones y que me siento bien, incluso mejor de lo esperado, en especial para arriba en la montaña. Me vale de referencia para los siguientes objetivos del año. Hay que seguir trabajando duro porque falta mucho que mejorar de cara lo importante que se avecina. Creo que con venir entero para casa es un triunfo, varios amigos y compañeros se cayeron y están tocados. Espero que se recuperen pronto” afirma el Delfín a Telemariñas.