Medio centenar de entidades de siete países trabajando de manera coordinada para conseguir, a través de las tecnologías más inteligentes, mejorar la seguridad de las personas y proteger su salud.

En esto consiste DistriMuSe, (Distributed multi-sensor systems fuere human safety and health), un «megaproxecto» europeo dotado con un presupuesto de 34,7 millones de euros, de los que cerca de 500.000 le corresponden a la Universidad de Vigo y, más concretamente, a atlanttic, su Centro de investigación en Tecnologías de Telecomunicación, desde donde participan en esta iniciativa 14 investigadores e investigadoras, dirigidos por Felipe Gil y Pablo Fondo, del Grupo de Tecnologías de la Información.

El proyecto, coordinado por el Centro de Investigación Técnica VTT de Finlandia, busca incrementar la seguridad humana mejorando la detección de la presencia y el comportamiento humanos mediante sistemas multisensor y de aprendizaje automático. Partiendo del hecho de que las actividades cotidianas de cualquiera persona están asistidas por una variedad de dispositivos tecnológicos inteligentes, desde teléfonos móviles, hasta sensores de salud pasando por aspiradores autónomos,  robots industriales y coches cada vez más autónomos, los socios del consorcio DistriMuSe destacan que  la importancia de que la interacción con estos dispositivos sea cada cada vez más fluida, un aspecto que ofrece un gran potencial, pero que también expone a desafíos tecnológicos y trae consigo ciertos riesgos.

Usuarios y usuarias esperan que los servicios que prestan estos dispositivos estén siempre disponibles, pero también quieren que desaparezcan discretamente cuando no se precisan. Para conseguirlo, la tecnología necesita disponer de sensores que capten la presencia humana, su estado mental y físico, sus actividades e intenciones y, para eso, deben estar equipados con sensores e inteligencia dirigidos a comprender realmente a su homólogo humano, lo que incluye monitorear estados físicos y mentales y reconocer actividades o intenciones sin descuidar la privacidad o la protección de datos.

“Buscamos potenciar os sistemas de sensorización presentes e futuros counha arquitectura distribuída que permita que os sistemas que se lles ofrecen os usuarios e usuarias finais sexan máis transparentes, ubicuos y satisfactorios”, apunta el catedrático Felipe Gil, al tiempo que explica que para lograr este objetivo participan en el diseño de una arquitectura distribuida que implementa nuevos servicios apoyados por la inteligencia artificial, de forma automática y autónoma.

Con el objetivo de que la “monitorización” sea discreta y continua, se utilizan tecnologías de detección como el radar, el lidar, las cámaras y los dispositivos portátiles. Al desplegar múltiples sensores, las soluciones permitirán una mejor cobertura, tanto en el tiempo como en el espacio, además de mejorar la precisión. La gran cantidad de datos generados por estos múltiples sensores se procesará de forma eficiente, distribuyendo los cálculos necesarios entre los recursos disponibles.

DistriMuSe considera tres caos de uso, aprovechar el diagnóstico basado en mediciones en la casa para resolver problemas de salud, proteger a peatones y ciclistas con soluciones de tráfico automatizadas y facilitar la interacción segura entre humanos y robots en el entorno de una fábrica. “Son casos de uso amplos que buscan resolver problemas comuns, especialmente os dous primeiros (saude e seguridade viaria). O terceiro (robótica en industria) é máis particular, pero segue afectando a un número de situacions elevado”, explica el responsable en la UVigo del proyecto, quien también hace hincapié en que, “en calquera caso”, los tres pretenden ser ejemplos de las aplicaciónes “universales” de los resultados tecnológicos del proyecto.

Es especialmente relevante el primer caso de uso, ya que en él también participa el grupo de Tecnologías multimedia dirigido por Carmen García Mateo. En él, se trata de acercar tecnología para utilizar el audio como una fuente de información que contribuya a la monitorización de las actividades diarias de personas con deterioro cognitivo leve y/o personas mayores.

DistriMuSe arrancó el pasado 1 de mayo y durará 36 meses. La reunión de lanzamiento tuvo lugar en Helsinki y en noviembre tuvo lugar un nuevo plenario en la zona de Stuttgart, en Alemania. Se trata de la continuación del proyecto NextPerception, otro megaconsorcio europeo en el que también participó la Universidad de Vigo y en el que se buscaba crear una nueva generación de tecnologías de detección inteligentes. “Convidaronnos a participar polo noso traballo nas redes 5G e nos servizos de cómputo sobre elas”, explica Gil, quien recuerda que en ese proyecto también participaron más de 40 socios de siete países.

En esta ocasión el consorcio DistriMuSe está formado por 50 entidades de siete países (Finlandia, Italia, Alemania, República Checa, Bélgica y Países Bajos) entre los que se encuentran universidades, centros de investigación y numerosas empresas. La representación española incluye las empresas Acorde Technologies, Safran Electronics and Defense, Evotel Informática y HI Iberia Ingeniería y Proyectos.