ALFREDO // Carlos Gómez Prado

Nadie se escapa a la subida del recibo de la luz. Los más perjudicados son los ciudadanos y las empresas que se ven y desean para llegar a fin de mes y, en algunos casos, tienen que echar el cierre ante la escala desorbita de precios.

Otro de los sectores perjudicados son las administraciones, quienes tampoco escapan a la escalada de precios. El Concello de Baiona es uno de los más perjudicados. Este año el recibo de la luz se ha triplicado, pasando de los 420.000 a 1,3 millones de euros, que deberá abonar a la suministradora “Enerxia Galega”.

Uno de los retos para el regidor en esta recta final de legislatura es reducir el recibo en 500.000 euros al año. Para ello “tenemos que sustituir las más de 5.000 farolas que todavía tenemos de vapor de sodio por tecnología led. Además, tenemos también la problemática de que en el municipio hay 134 modelos de puntos de luz y hay que reducirlos a cinco, que sería en viales, casco viejo, edificios públicos, parques y parroquias”, señaló Carlos Gómez durante el desayuno ofrecido a los medios este miércoles.

Para llevar a cabo esta renovación, el Gobierno local tendrá que echar mano del remanente, que en estos momentos está en 3,8 millones. “Hemos hecho una estimación de lo que supone cambiar todas las farolas que aún no tiene tecnología led, además de los cuadros eléctricos y del cableado del alumbrado público. Todo ello asciende a 2,5 millones de euros, pero ahorraríamos medio millón al año”, afirma el regidor.