BANDALLO // Jean Heylbroeck con su velero Chartist Lady fondeado en medio de la Bahía de Baiona

Con 45 años Jean Heylbroeck compró un viejo velero sin motor lo arregló, comenzó a surcar los mares de todo el mundo y todavía, a día de hoy, aún no paró.

Ya dio una vuelta al mundo en el Chartist Lady, su casa flotante. Este belga de 72 años sabe cinco idiomas, incluido el español. Recuerda con tristeza como era Baiona hace 22 años, la última vez que estuvo en la villa marinera. “Casi no había nada, ahora está todo invadido de edificaciones y de un montón de barcos” comenta el navegante desde su velero fondeado en medio de la bahía de Baiona.

El Hemingway belga, como le gusta que le llamen, trabajó en España. En 1969, en plena dictadura franquista, fue detenido durante tres días y torturado por cantar “Franco es muerte”, una canción revolucionaria contra el régimen. “Estaba en un bar con un amigo, tenía 25 años y mucho alcohol” relata con melancolía al recordar los viejos tiempos.

El marino va de puerto en puerto y sobrevive gracias a una pequeña pensión y a los intereses que le reporta la venta de tres libros que ha escrito. “El mundo es redondo” que es la primera de sus obras y del cual ya ha vendido más de 35.000 ejemplares. “Terra Incógnita” una carta romántica y “El aire que viene de la profundidad”, un cuento infantil que relata la vida de unos seres submarinos.

En septiembre de 1992, cuando el mundo se recuperaba de los Juegos Olímpicos de Barcelona, él navegaba por el Océano Indico. “Sobreviví a un ciclón. Durante dieciocho días estuve sin dormir hasta que llegué a Sri Lanka. Allí permanecí durante tres meses recuperándome, sobre todo, mentalmente para poder continuar mi aventura alrededor del mundo”, narra el belga.

No tengo planes de futuro, mañana ya se verá lo que se hace. Hay que vivir el presente”. Heylbroeck partió de Baiona con su viejo velero hasta Lisboa, donde piensa llegar los próximos días y, quien sabe, si continuará su viaje hacía ninguna parte o se quedará allí para siempre.

BANDALLO // Jean Heylbroeck con uno de sus libros publicados en la mano
BANDALLO // Jean Heylbroeck con uno de sus libros publicados en la mano