CEDIDA

El barrio de Eiriz, en la parroquia de Budiño (O Porriño), se ha convertido en los últimos años en una de las estampas navideñas más visitadas del municipio. Miles de personas se acercan cada Navidad para recorrer sus calles y disfrutar de una espectacular iluminación que ya forma parte de la identidad del lugar. El origen de esta tradición tiene nombre y apellidos, Félix Fernández y Conchi Pérez, un matrimonio que hace de la Navidad una auténtica celebración colectiva.

Vecinos del barrio desde hace dos décadas, Félix y Conchi comenzaron a decorar su casa de forma modesta hace unos diez años. “Empezamos poquito a poco, casi sin darnos cuenta”, explican. Las primeras luces se centraron en una palmera del jardín y en una estructura metálica con forma de abeto que sobresalía por encima de los setos. Con el paso del tiempo, la decoración fue creciendo, evolucionando y ganando complejidad hasta convertirse en el despliegue actual.

Hoy, su vivienda luce completamente perfilada con iluminación, cascadas de luces cerrando el jardín y una cuidada escenografía navideña. Entre los elementos más llamativos destacan dos ciervos en el tejado que mueven la cabeza, un trineo, un belén situado en un lateral de la pared, ángeles con trompetas, figuras en actitud de oración, regalos luminosos y un gran árbol decorativo. “Cada año cambiamos cosas, no repetimos exactamente la misma decoración. Nos gusta más decorar que poner luces por poner”, señalan.

El entusiasmo de Félix y Conchi fue contagiándose al resto del vecindario. Hoy ya son diez las casas del barrio de Eiriz que se suman a esta tradición navideña, creando un recorrido luminoso que atrae a visitantes de distintos puntos de la comarca. “Aquí hay muy buen rollo, lo que intentamos es convencer a todos para que se animen. Siempre hay alguno que se resiste, pero poco a poco vamos sumando”, comentan entre risas.

La iluminación se inauguró este año el pasado 28 de noviembre, coincidiendo con el encendido oficial del Concello do Porriño. En esta ocasión, Félix y Conchi celebraron el momento con una pequeña fiesta familiar y una cuenta atrás muy especial. Aunque no siempre es posible que todas las casas enciendan el mismo día por cuestiones meteorológicas, la imagen conjunta del barrio iluminado se ha convertido ya en una auténtica atracción turística. “Pasan muchos coches, la gente para, hace fotos, se baja a hacerse selfis… Es muy bonito ver cómo disfrutan, sobre todo los niños”, aseguran.

El encendido diario se mantiene desde las 17:30 horas hasta las 9:00 de la mañana, y la decoración permanecerá activa hasta después de Reyes, concretamente hasta el 17 de enero. La casa cuenta incluso con un cascanueces musical, aunque el sonido se mantiene a bajo volumen por la noche para no molestar al vecindario.

La preparación no es sencilla. Compatibilizando el trabajo diario, Félix y Conchi comienzan el montaje en el mes de octubre, aprovechando fines de semana y “horas muertas”. Este año, perfilar toda la vivienda les llevó una jornada completa, contando con la ayuda de un yerno. Aún así, aseguran que el esfuerzo merece la pena. “Para nosotros esto es alegría, es disfrutar la Navidad y dar felicidad a los demás. Cuando ves que la gente lo disfruta, te sientes muy satisfecho”.

Además, participan desde hace tres años en el concurso de decoración navideña del Concello do Porriño, donde ya han logrado un tercer y un segundo premio. Sin embargo, insisten en que la motivación no es competitiva. “No lo hacemos por ganar. Ya decorábamos antes de que existiera el concurso. Lo hacemos porque nos gusta y por apoyar esta iniciativa”.

Gracias a la ilusión y constancia de este matrimonio, el barrio de Eiriz no solo brilla con miles de luces, sino también con un espíritu navideño compartido que convierte cada diciembre en una auténtica fiesta para vecinos y visitantes.

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