ALFREDO // Una vecina recolectando Argazo en el puerto de Mougás

Hasta hace unos años, el arrastre de algas por el mar era aprovechado por los agricultores para abonar sus tierras. Bajaban con sus carros de vacas o con tractores hasta los arenales o las rocas, y los cargaban de Argazo. Luego lo esparcían en las fincas consiguiendo grandes cosechas de distintos productos como la patata o el maíz.

Pero estas algas están desapareciendo. La costa sur atlántica gallega está notando los efectos del cambio climático. Éste aumenta la temperatura del agua de los océanos, lo que se traduce en episodios de muertes a gran escala “sin precedentes” en hábitats prioritarios como corales, praderas de algas y colonias del fondo marino. Estas conclusiones se basan en un informe elaborado en 2016 por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y publicado por la Oficina Española de Cambio Climático.

Según este informe, el mar de España es hoy más pobre debido al calentamiento global. La temperatura del agua sube entre 0,2 y 0,7 grados por década. Esto contribuye a la desaparición de algas en nuestras costas cómo el Argazo, el Carrapicho o el Xeréz, ya que son algas de agua fría.

Para la patrona mayor de la Cofradía de Baiona, Susana González, el cambio climático afecta también al percebe. “Los cambios de temperatura del agua tienen un efecto tremendo. Estamos notando que al percebe le cuesta más fijarse a las piedras, reproducirse y crecer. Están desapareciendo algas con las que antes trabajábamos, cómo el Carrapicho y el Xerez. En la costa de Oia, Mougás o Baredo, la gente vivía de la recolección de estas especies, pero ya no hay, han desaparecido”.

Los científicos alertan de que su desaparición está provocando importantes cambios en la comunidad. Estos cambios afectan a toda la fauna marina. Especies como el pulpo, la nécora, el centollo, el congrio o la lubina han notado una merma en su población ya que no tienen donde guarecerse.

BANDALLO // Argazo en la costa de Oia