ANA I. DURÁN

El Concello de Oia acogió este domingo el segundo curro de la temporada que se celebra en Galicia tras el de A Valga, celebrado el pasado 8 de mayo en este mismo municipio.

El buen tiempo propició que cientos de personas llegadas de todo el sur de la provincia y del norte de Portugal, se acercaran a Torroña para disfrutar del espectáculo etnográfico más antiguo de Galicia y que reunió a 550 “bestas” y 180 potros.

Los ganaderos tuvieron que madrugar este domingo para agrupar a los caballos salvajes que pastan libremente por los montes de Oia, Baiona, Gondomar y Tomiño y llevarlos al curro.

Ya por la tarde, después de la comida campestre, comenzó el tradicional rito de lucha entre hombre y animal salvaje, que consiste en coger a los caballos con un lazo para posteriormente cortarle las crines, marcarlos y desparasitarlos. El próximo domingo será el de Mougás, también en el concello de Oia.