TAMARA ALONSO

El vestuario del Mecalia Atlético Guardés vive una semana de transición. El conjunto que dirige José Ignacio Prades cerró el sábado la primera vuelta de la competición con una victoria ante el KH-7 Granollers (32-21) y la plantilla al completo se encuentra ya preparando el desplazamiento de este fin de semana a Ibiza.

Atrás quedan la Supercopa, los compromisos continentales y las trece primeras jornadas de la Liga Guerreras Iberdrola. Por delante, dos retos: alcanzar por primera vez la final en la Copa de S.M La Reina y revalidar el título de campeón de Liga.

“El comienzo fue muy exigente”, recuerda Prades. Y es que el Guardés, renovado y con cinco incorporaciones en sus filas, afrontó casi sin tiempo para el descanso su primera Supercopa, su estreno en la previa de la Liga de Campeones y el comienzo de la competición doméstica. El campeón incluso se vio obligado a realizar cambios en el orden de sus partidos para reajustar el calendario.

Con los resultados negativos y los primeros interrogantes sobre el nivel de juego que estaba mostrando el equipo, se encendieron algunas alarmas. Meses después aquellas sensaciones contrarias están superadas: “Todo se magnificó”, apunta Prades quien matiza que, “veníamos de ganar 17 partidos seguidos y de repente perdimos tres. Nos plantamos en la Supercopa sin ninguna experiencia en ese torneo, la ‘presión’ de la que siempre intentamos huir, pero con mucha calma el equipo se fue reencontrando consigo mismo. Siempre con los pies en el suelo”.

El técnico petrerí, que llevó al club del Baixo Miño a conquistar su primer título nacional, es consciente de que el grupo de 16 jugadoras que tiene a sus órdenes “está hecho para competir”. Llegaron Jennifer Gutiérrez, Marta Méndez, Carla Gómez y Rebeca Castell y también regresó la internacional Naiara Egozkue. Haridian Rodríguez, Elena Onicas, Xeyla Fervenza y Rosa Álvarez se despidieron del equipo.

Los cambios “ampliaron posibilidades”, pero hubo que pagar el precio de acoplarse y adaptarse a las nuevas opciones que presentaban las incorporaciones a las diferentes facetas del juego guardés. Por ejemplo, la defensa 5.1 quedó relegada a un segundo plano y un consistente 6.0 fue ganando fuerza.

La mejor versión del Guardés empezó a dejarse ver ante el Astracán y se consolidó contra Zuazo y Castellón para cerrar el primer tercio de la competición. “En los últimos partidos de noviembre ya tuvimos muy buenas sensaciones, el equipo mostró un gran rendimiento”, indica el entrenador. Luego llegó el parón de más casi dos meses con la incertidumbre de cómo sería la vuelta a la competición, positiva en el caso del Mecalia: “Dejamos la Liga con buenas sensaciones y la retomamos ganando al Rocasa, al final el descanso también viene bien para desconectar y ganar confianza,” concluye Prades.