Que Oia enamora a todos ya lo sabíamos. Sus 83 km² y sus 18 kilómetros de costa entre el Atlántico y la montaña encandilan a propios y a extraños. Tanto es así, que una familia dejó todo lo que tenía en los Países Bajos para venirse a vivir a este hermoso pueblo.
Ieva Van Der Meij, nacida en Vilna (Lituania), y su marido Hans Van Der Meij, natural de Eindhoven (Países Bajos), han comprado una vivienda en la parroquia de Santa María de Oia para transformarla en el alojamiento Casa La Capitana, pensado para turistas y peregrinos del Camino Portugués de la Costa.
La pareja, que vive actualmente de alquiler en Pedornes junto a su hijo Lio, de casi año y medio, decidió hace apenas unos meses dar un giro radical a su vida, vender su casa en Holanda, dejar su puesto de trabajo y asentarse definitivamente en Oia. La chispa que lo encendió todo fue el Camino de Santiago.
“Yo hice varias veces el Camino de Santiago. El Inglés, el Francés, el Primitivo o el Portugués y me enamoré de España. Después, haciendo el Portugués de la Costa desde Porto, descubrí Oia y me enamoré de sus gentes, de su paisaje, del mar y de la montaña, y pensé, aquí tiene que estar nuestra casa”, relata Ieva en un castellano casi perfecto.
Desde ese momento, la familia comenzó una intensa búsqueda. En solo tres años viajaron más de veinte veces desde los Países Bajos a España hasta dar con la vivienda que querían. Finalmente, en octubre tomaron la decisión definitiva. “Vendimos nuestra casa en Holanda, dejamos nuestro trabajo y nos venimos a Oia”, resume Hans.
Primero llegó Ieva con el niño y los perros, y se instaló en Pedornes. Fue hablando con los vecinos para encontrar una casa para comprarla y hacer su proyecto de vida. La vivienda mantiene un nombre cargado de historia local, Casa La Capitana. “Pregunté a los antiguos dueños, que eran cuatro hermanos, si podía mantener el nombre. Su padre tenía el apodo de ‘El Capitán’ y era muy conocido en Oia. Quiero que la historia de la familia siga viva”, explica Ieva.
El inmueble tiene dos plantas y será reformado para adaptarlo a su nueva función. En la parte baja habrá tres habitaciones, cada una con su baño, y una cocina común; en la superior, una habitación con baño, cocina y salón para huéspedes y la vivienda de la familia.
En verano funcionará como alojamiento turístico y en invierno estará orientado sobre todo a los peregrinos del Camino de Santiago de la Costa. Las obras comenzarán previsiblemente en primavera, una vez estén listos los permisos y presupuestos. Mientras tanto, la pareja ya está limpiando y preparando la casa, compartiendo todo el proceso en redes sociales. “No solo enseñamos las obras, también contamos por qué estamos aquí y cómo es empezar una empresa en un país nuevo”, comenta Ieva.
El cambio de vida ha sido total. Ambos trabajaban en una empresa de logística en Holanda, que fue donde se conocieron y enamoraron, pero decidieron dejarlo todo. “Queremos trabajar para nosotros, no para grandes compañías. Queremos tener más tiempo para nuestro hijo y vivir más tranquilos, cerca de la naturaleza”, explica Hans.
Y precisamente la combinación de naturaleza y cercanía humana fue lo que más les conquistó de Oia. “Aquí tienes mar, montaña, buen clima, pero sobre todo, buena gente. Estuve tres meses sola con un niño pequeño y siempre tuve ayuda. Las mujeres de Pedornes me apoyaron en todo. Aquí siento que estoy en casa. En Holanda no tienes esa sensación”, afirma Ieva.
Si todo va según lo previsto, el alojamiento Casa La Capitana podría abrir antes de que termine el año, con el objetivo de recibir ya a los primeros peregrinos en el próximo invierno. Una historia de kilómetros, valentía y hospitalidad que suma un nuevo capítulo al Camino de Santiago… esta vez, desde Oia.
