El área Sanitaria de Vigo se ha sumado hoy, un año más, a los actos del Día Mundial del Donador de órganos. Pero lo hizo con un llamamiento a la donación, después que desde el mes de marzo cayera hasta un 80% con respeto al mismo período del año anterior, por el COVID-19.

La recuperación de las donaciones es el objetivo que persigue tanto la Asociación de Doadores e Receptores de Órganos de Vigo (ADROVI) como la Gerencia del área Sanitaria. De ahí la importancia de los actos que se desarrollaron hoy en la zona de consultas externas del Hospital Álvaro Cunqueiro, con una mesa informativa para concienciar a la población de la importancia de donar para salvar vidas.

La pandemia del coronavirus provocó el descenso histórico en el número de donaciones. Un decrecimiento más acusado si se tiene en cuenta que el área Sanitaria de Vigo experimentó en 2019 un récord de donaciones.

Las causas son varias, pero destacan sobre todo dos: la caída de traumatismos y de los ingresos por ictus (un 40% menos de estos casos en estos meses) a consecuencia del confinamiento de la población y el temor para acudir al hospital, y la exigencia extrema con los posibles donadores, tal como reconoce el coordinador de trasplantes del   CHUVI, el intensivista Lucas Lage.

Caída espectacular

Los datos inscritos en los primeros cinco meses de este año no dejan lugar a dudas. Mientras desde enero a mayo de 2019 hubo 12 donadores y se extrajeron 42 órganos, este año la cifra desde enero fue de 6 donadores y 19 órganos extraídos, lo que supone un decrecimiento de un 50%.

La diferencia aún es mayor al comparar el período de marzo a mayo en ambos años. En 2019 hubo en estos tres meses 8 donadores y 34 órganos extraídos. Este año, sólo hubo 2 donadores y se extrajeron 7 órganos, lo que representa una diferencia de un 75% en donadores y un 80% en número de extracciones.

La circunstancia es aún más llamativa si se tiene en cuenta que en el Área Sanitaria de Vigo se concentra una de cada tres tarjetas de donadores de Galicia, con un total de 31.799 personas, y que la tasa de negativas de las familias de los fallecidos está en un 12%, un punto y medio por debajo de la media gallega y dos puntos menos que la media española.