El Celta salió vivo del Narcís Sala tras una noche que se convirtió en un auténtico ejercicio de resistencia. Los de Claudio Giráldez, conocedores del enredo que suponía visitar a un Sant Andreu descarado pese a su categoría, acabaron sufriendo más de lo previsto hasta sellar su pase desde los once metros, en una tanda interminable que solo se resolvió cuando Sergi Serrano mandó al larguero el decimocuarto lanzamiento.

El conjunto vigués se vio desbordado de inicio por la energía local y rozó el susto nada más arrancar, pero poco a poco impuso su guion y acumuló ocasiones sin fortuna. Hugo Álvarez llegó a estrellar un balón en el larguero, y en la reanudación el asedio se intensificó, con un disparo de Ferran Jutglà al palo. Ni la entrada final de Iago Aspas y Borja Iglesias logró evitar la prórroga ante el conjunto catalán.

El tiempo extra añadió drama a la eliminatoria ya que un zarpazo de Alexis García encendió al Narcís Sala, pero el alivio visitante llegó de inmediato con la réplica de Borja Iglesias, que cazó un balón filtrado para mantener con vida a los suyos. Fue la única ocasión clara del añadido, suficiente para llevar el duelo a una tanda de penaltis en la que los celestes mostraron temple y acierto total.

Al final, el Celta escapó del laberinto catalán con más sufrimiento del deseado, pero ya con la mente puesta en el próximo partido que se llevará a cabo en el Santiago Bernabéu este domingo a las 21:00h. ante el Real Madrid.