Los técnicos del equipo redactor del plan municipal de prevención y defensa contra los incendios forestales de O Rosal, desgranaron los pormenores de este documento en una reunión mantenida la semana pasada en la que participaron la alcaldesa, varios concejales, la técnica forestal municipal y representantes de las Comunidades de Montes Vecinales en Man Común de O Rosal, As Eiras, San Xoán de Tabagón y San Miguel de Tabagón. Concello e comunidades de montes mantemos unha relación de reciprocidade nun tema tan importante como é o dos lumes. Por iso colaboramos man a man para recompilar toda a información necesaria e contar coa opinión das entidades máis acostumadas a traballar na xestión dos montes”, destaca la alcaldesa, Ánxela Fernández  Callís. 

El plan, que tuvo un coste de 6.500 euros subvencionados al amparo del Plan Concellos 2019 de la Diputación de Pontevedra, tiene por objetivo planificar el territorio según el grado de peligro que supone su situación actual, marcando las actuaciones necesarias a desarrollar y pivotará sobre la gestión de la biomasa y la creación de fajas exteriores para planificar el territorio según el grado de peligro que supone su situación actual, marcando las actuaciones necesarias a desarrollar.

Aunque el municipio rosaleiro tiene un índice bajo de incendios, con una media de 4,7 al año y 5,2 hectáreas afectadas según los datos de la Consellería de Medio Rural, los fuegos forestales constituyen una de las mayores amenazas al sector forestal gallego, uno de los pilares básicos de la creación y mantenimiento de empleo en el rural. En este sentido, el plan es el documento que contiene las acciones necesarias para la prevención y defensa de los incendios tras un análisis de la situación actual y estableciendo una zonificación del territorio como marco de las directrices de actuación.

A través de este plan se define la red de fajas secundarias de gestión de biomasa formadas por un conjunto de parcelas lineales del territorio estratégicamente localizadas, especialmente aquellas declaradas de alto riesgo, y la creación y mantenimiento de fajas exteriores de protección de zonas pobladas.

Junto a estas acciones, se contempla también la eliminación total o parcial de la biomasa forestal mediante técnicas silvícolas idóneas para garantizar el control, reducir el riesgo de incendio y proteger la seguridad del vecindario.