Mougás se convirtió de nuevo en escenario de una de las tradiciones más arraigadas de la comarca. El Curro das Moscas congregó a unas 400 bestas y un centenar de potros en una jornada marcada por las altas temperaturas, pero en la que se mantuvo intacto el carácter ancestral de esta celebración.
Desde las primeras horas, los animales fueron guiados desde los montes de la Serra da Groba hasta el recinto del curro, siguiendo un ritual que mantiene vivo el vínculo entre ganaderos y los caballos que viven en libertad durante todo el año.
A partir de las 17:00 horas, los voluntarios comenzaron los trabajos con los animales, entre ellos la desparasitación de las bestas, una de las labores fundamentales de esta cita. Una vez completadas las tareas, los caballos fueron devueltos nuevamente a su hábitat natural.
El intenso calor no condicionó la afluencia de público, que, a pesar de las altas temperaturas, no se quisieron perder una nueva edición del Curro das Moscas.
La jornada volvió a ofrecer así una combinación de tradición, naturaleza y destreza, con el caballo como gran protagonista y con la Serra da Groba como escenario natural de una práctica transmitida de generación en generación.
El Curro das Moscas forma parte del calendario de rapas das bestas que cada verano se celebran en diferentes puntos de Galicia.
