Poco a poco vamos recuperando la normalidad y eso se nota en fiestas tan ancestrales como el curro de Torroña. Este domingo, los montes de Oia acogían una nueva edición de la «rapa das bestas» que reunió a 600 “burras”, 200 potros y a numeroso público llegado de todo el sur de la provincia e incluso del norte de Portugal.

A pesar de ser una jornada dominical, los ganaderos tuvieron que madrugar para agrupar a los caballos salvajes por los montes de Oia, Baiona, Gondomar y Tomiño. Ya por la tarde, a partir de las 17:00 horas, comenzó el tradicional rito de lucha entre hombre y animal salvaje, que consiste en coger a los caballos con un lazo para posteriormente cortarle las crines, marcarlos y desparasitarlos.

Este es el segundo curro de la temporada que se celebra en Galicia tras el de A Valga y lo hace también con todas las medidas de seguridad establecidas por las autoridades sanitarias. El próximo domingo será el de Mougás, también en el concello de Oia.

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