El otoño avanza y con él se acerca el segundo cambio de hora del año. Como es habitual, España adaptará sus relojes al horario de invierno el último domingo de octubre, una medida que permitirá ganar una hora en la madrugada, aunque también traerá consigo tardes con menos luz natural.
El cambio tendrá lugar en la madrugada del domingo, cuando el reloj marque las 03:00 horas, habrá que retrasarlo hasta las 02:00 horas.
De esta forma, la noche del cambio tendrá una hora más y el domingo contará con 25 horas. Para quienes tengan relojes analógicos o dispositivos que no actualicen la hora automáticamente, será necesario realizar el ajuste manualmente.
La continuidad del cambio horario sigue siendo objeto de debate en Europa. En 2025, el Gobierno español planteó a la Unión Europea la posibilidad de poner fin a esta práctica a partir de 2026. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió entonces que «Cambiar la hora dos veces al año ya no tiene sentido», al considerar que el ahorro energético es limitado y que la medida puede tener consecuencias sobre la salud y la vida cotidiana.
Sin embargo, la propuesta no supuso la eliminación del sistema. Tanto el horario de verano como el de invierno continúan vigentes y el calendario de 2026 mantiene el ajuste previsto para octubre.
Aunque muchas personas apenas notan la modificación, el retraso del reloj puede alterar temporalmente algunas rutinas, especialmente las relacionadas con el sueño, el apetito y los horarios de las actividades diarias.
El motivo está relacionado con el reloj biológico, que regula los ciclos de sueño y vigilia y se sincroniza, entre otros factores, con la luz natural. Las personas que mantienen horarios muy regulares para levantarse, trabajar, estudiar, comer o hacer ejercicio pueden notar más el ajuste durante los primeros días.
Entre los efectos que pueden aparecer se encuentran el cansancio, las dificultades para dormir, la falta de concentración, la irritabilidad y los cambios de ánimo. Estas molestias suelen ser transitorias, mientras el organismo se adapta a los nuevos horarios y a la variación de las horas de luz.
Para facilitar la adaptación, puede resultar útil mantener horarios regulares de sueño, exponerse a la luz natural durante el día y evitar las cenas copiosas y las bebidas estimulantes antes de acostarse.
El cambio de octubre permitirá dormir una hora más esa noche, pero también marcará el inicio de una etapa con menos luz al final de la tarde.
