El Festival de Cans calienta motores para su XXIII edición con una programación que refuerza su identidad como escaparate del talento emergente. Hasta diez obras de estreno formarán parte de las secciones competitivas de Ficción y Animación, dentro de una selección total de trece cortometrajes que combinan nuevas voces con cineastas consolidados.
La gran novedad de este año es que el certamen será puntuable para los Premios Goya, un reconocimiento por parte de la Academia de Cine que sitúa a Cans en un lugar destacado dentro del circuito nacional de festivales.
Las obras seleccionadas abordan temáticas de gran actualidad como el medio ambiente, la salud mental o el universo LGTBIQ+, moviéndose entre géneros que van desde el drama social hasta el terror o la comedia negra. Además, la competición contará con hasta siete cineastas debutantes, reflejo de la apuesta del festival por el relevo generacional.
Entre los títulos más destacados figura Cara de cona, del vigués Guillermo de Oliveira, que se estrenará en Galicia con una historia cargada de humor ácido y tensión psicológica. También sobresale El jardín de Yuriana, de Luis Solarat y Natalia Mejía, rodada en la Amazonía peruana, que construye una fábula íntima sobre la superación y la comunicación.
El drama social tendrá un peso importante con propuestas como María Rita, de Juan Barbazán, que retrata la dura realidad de un bebé en un entorno de drogodependencia, o Química, de Senín Porto, centrada en las tensiones emocionales de una pareja en proceso de adopción.
El terror también tendrá su espacio con El lago silente, de Varo López, premiada en el Festival de Málaga, mientras que otras obras como Oco o Ante o avesío explorarán el duelo, lo sobrenatural y las tradiciones populares.
La sección de animación contará con cuatro trabajos que abordan cuestiones sociales y emocionales de gran calado, como Cátodo corazón, sobre un robot que desarrolla sentimientos, o O mesmo, de Virginia Curiá, que reflexiona sobre la violencia de género en el entorno digital.
En paralelo a la programación, el público ha respondido con entusiasmo. La venta de entradas individuales arranca con un aforo muy limitado, tras agotarse buena parte de los abonos previos. Algunas proyecciones y conciertos están a punto de colgar el cartel de completo, como el documental 360 curvas o las actuaciones en el Invernadoiro Rei Zentolo.
Con todo, el Festival de Cans se consolida un año más como una cita imprescindible del cine independiente, donde conviven nuevas miradas y nombres consagrados en un ambiente único que trasciende la pantalla.
