La Alameda Carabela La Pinta se convierte este fin de semana en escenario de criaturas imposibles y asombro colectivo con el pasacalles “El Gran Elefante y los seres fantásticos”, una de las propuestas más llamativas de la Festa da Arribada de Baiona.
Detrás del espectáculo está la compañía salmantina El Niño Lápiz, que combina circo, animación y ambientación medieval en una puesta en escena itinerante que no deja indiferente a nadie. “Somos El Niño Lápiz, somos de Salamanca, llevamos más de 15 años trabajando en espectáculos, en circo… Nos dedicamos un poco al mundo del circo, animación, medievales, y este es nuestro espectáculo, El Elefante”, explica Javier Figueredo, director del espectáculo.
Un elefante salvaje y mecánico
El corazón del pasacalles es una impresionante figura de gran formato que mezcla lo orgánico con lo industrial. “Es un poco unir lo salvaje de un elefante con lo mecánico, con lo medieval, con extrañas criaturas que lo llevan, que lo transportan”, señala Figueredo. El resultado es una criatura que parece salida de un bestiario fantástico, mitad animal, mitad máquina, guiada por ogros y demonios que interactúan con el público.
El elefante, construido íntegramente a mano, es además un ejemplo de creatividad sostenible. “Está todo hecho de cosas recicladas y a mano”, subraya el director. Aunque la compañía cuenta con otros montajes y personajes, el Gran Elefante es una pieza única.
Un espectáculo itinerante e interactivo
La propuesta está concebida como un pasacalles que recorre el mercado medieval de la Arribada, sorprendiendo a vecinos y visitantes. “Es un espectáculo itinerante, es un pasacalles. Vamos por el mercado y hacemos un poquito de animación y de interacción”, explica Figueredo.
El espectáculo que fascina a mayores y pequeños está formado por cinco artistas, una acróbata que viaja sobre el elefante, un zancudo de gran altura, dos porteadores que dan vida y movimiento a la estructura y el propio Figueredo, que coordina la acción. Todos caracterizados como criaturas fantásticas que refuerzan la atmósfera mágica del desfile.
A lo largo del día, además del Gran Elefante, el grupo despliega otros personajes que completan la ambientación del mercado medieval, contribuyendo a que la Arribada se convierta en un viaje inmersivo al pasado… con un toque de fantasía.
Entre ogros, demonios y una imponente criatura reciclada que avanza entre la multitud, la Alameda Carabela Pinta se llena de imaginación y espectáculo, confirmando que la Arribada no solo mira a la historia, sino también a la creatividad escénica contemporánea.
