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El Mecalia Atlético Guardés deja todas las posibilidades abiertas de cara a semifinales de la EHF European Cup. Tras una salida fuerte a su pista este sábado en el partido de ida de cuartos de final ante el Atticgo BM Elche (10-6 al descanso), las de Ana Seabra sufrieron en manos de su rival en la segunda mitad, víctimas de sus propias precipitaciones en el juego ofensivo.

Con todo, lo ajustado del resultado (21-20) no empaña el hecho de que el equipo miñoto recuperó el potencial goleador que no había aparecido por ninguna parte en sus últimos partidos, gracias a la recuperación de bajas importantes como Cacheda y Téllez. La lalinense y María Sancha, con cinco goles cada una, lideraron el ataque tras una primera parte más protagonizada por las siete paradas de Amandine Balzinc.

El primer gol llegó de manos de Zaira Benítez, demorándose cerca de dos minutos debido al ajustado juego defensivo entre ambos equipos. El Guardés respondió inmediatamente a cargo de Blazka Hauptman, que marcaba el primer empate esperando iniciar un buen partido en el ámbito ofensivo para las suyas. El ritmo comenzó a crecer y las tablas se repetían al borde de los cinco minutos (2-2, min 4).

Tras varios partidos fuera de pistas debido a una rotura de labio, Cecilia Cacheda lideraba ahora un ataque local por el momento muy atento y preciso. Nada había en este Mecalia del que vimos el pasado miércoles en Elche, totalmente bloqueado de cara a portería y cometiendo muchos errores sobre la pista, tanto que solo llegó a anotar dos goles en la primera mitad del encuentro. Ahora, después de varios minutos de forcejeo María Palomo vaporizó aquel resultado y transformó la ocasión que dio a las suyas la delantera (3-2, min. 6).

El luminoso se mantuvo sin cambios durante muchos minutos, pues aunque el Mecalia defendía el tipo con creces, se topó de bruces con una Nicole Morales de nuevo muy atenta que frustró varios contragolpes seguidos. El despegue definitivo llegó hacia el ecuador de esta primera mitad, iniciado por una Cacheda que lideraba un ataque perfectamente coordinado, y ahora también lo finalizaba. A su acierto se sumó el de Amandine Balzinc de una portería a otra y se unió por último Ania Ramos, quien dejaba ya al Elche tres goles por debajo y revertía un poco los papeles con respecto al pasado miércoles (6-3, min. 15).

Se había unido a la fiesta hacía rato también la guardameta francesa, contando ya seis paradas desesperantes para un conjunto ilicitano en serios problemas ofensivos. Rocamora no llamó al tiempo muerto hasta que llegó el séptimo balón guardés, el segundo con acento esloveno (7-3, min. 16), coronando Hauptman un parcial 4-1 que confirmaba el buen estado de las anfitrionas.

La primera parte continuó sin más problemas para las de Ana Seabra, a quien solo las frenaban ya las manos de Nicole Morales, detrás de una barrera visitante más bien desorganizada. Salió Lorena Téllez a la pista, también ausente en los últimos partidos debido a una lesión muscular, y sumó además a la cascada de goles. La renta miñota alcanzó en estos minutos el máximo de seis tantos, encaminando ya una buena previsión de cara a la segunda parte (9-3, min. 20), reflejo de una plantilla con mucho más aire que en sus últimas actuaciones al recuperar jugadoras clave para su primera línea y el conjunto de rotaciones.

Hizo amago de despertar entonces el rival y anotó un parcial 0-2 que hizo saltar las alarmas en el banquillo local. Seabra utilizó su primer tiempo muerto, aunque ese minuto de descanso pareció dar a su homólogo una oportunidad de reorganizar su juego defensivo, pues a la reanudación las suyas apretaron la presión y llegaron a completar un par de robos.

El problema de las alicantinas, siguiendo con el intercambio de papeles entre ambos equipos con respecto a su última cita, seguía siendo la definición de cara a portería, con el desacierto frustrando la mayoría de sus intentos y Balzinc frenando los restantes. No sufrió ya cambios sustanciales el resultado hasta el descanso, al que llegó con una diferencia de cuatro goles debido a la férrea presencia de ambas guardametas, con siete paradas Amandine y ocho Nicole. La portera ilicitana fue un obstáculo hasta el final, protagonista de nuevo y causante principal de que la ventaja de las de A Sangriña no se ahuecase más de cara a la segunda parte (10-6, min. 30).

La reanudación comenzó con un gol de María Sancha desde los siete metros. La capitana del Guardés había vuelto a sufrir en el inicio del partido un bloqueo anotador importante, aunque tardó hoy mucho menos en superarlo que tres días atrás y venía desempeñando un papel importante en el ataque de su escuadra. Una pérdida del Elche dio a las de Seabra entonces la oportunidad de recuperar el 2-0 perdido a finales del período anterior, y así lo materializó Jazmín Mendoza. Para colmo, volvieron a ceder el esférico las visitantes en la jugada siguiente y Hauptman anotó su tercero, llevando la diferencia a nuevos máximos y pintando, ahora sí, muy complicado el partido para las de Alicante (14-7, min. 34).

Daba señales de vida por momentos el rival, capaz de aprovecharse de los huecos que todavía persistían en la defensa miñota para crecer. Aunque las mínimas señales ya alarmaron a la entrenadora guardesa, quien volvió a parar el tiempo (14-9, min. 40), lo cierto es que al regreso las de Rocamora siguieron teniendo espacio para remontar.

Su juego ofensivo parecía otro, ahora a siete jugadoras, y siguió encadenando goles hasta hacer peligrar el liderazgo local por primera vez en todo el encuentro. El cuadro ilicitano igualó el marcador del pasado miércoles, pero a la inversa, reviviendo la distancia de cuatro tantos después de un trabajado parcial 6-6 desde el descanso (16-12, min. 44).

Y aunque no bajó la cabeza y siguió aportando buenas actuaciones, cedía muchas oportunidades todavía el Guardés, casi todas ellas al precipitarse buscando el gol rápido. Las de Seabra debían pensar en los 120 minutos de eliminatoria y pausar el ritmo de este primer envite para dejarlo todo atado de cara al siguiente. Dieron tiempo todavía, en la misma dinámica, a que el rival alicantino se acercase hasta los tres goles (18-15, min. 49), quedando abierto ahora el partido en los diez minutos finales.

La situación en el marcador se repetía en los últimos cinco, a pesar de grandes actuaciones guardesas en ataque. El Elche certificó su reaparición y comenzó a vapulear a una defensa local ahora muy perdida, ayudándose además de las opciones desde siete metros, ámbito en que las guardesas solo habían acertado tres de sus seis oportunidades. Desde la línea de penalti inició un parcial demoledor Jimena Laguna, seguida en juego por Carmen Figueirido y Lisa Oppedal, llegando en dos ocasiones la primera (20-19, min. 56).

Mudó completamente de sentido el partido en su epílogo, peligrando por primera vez el liderato guardés en el luminoso gracias a una segunda parte magistral de las visitantes, en la que destacó el potencial desde los nueve metros de la mencionada Figueirido. Cacheda apareció entonces para salvar ligeramente los muebles a falta de menos de tres minutos (21-20, min. 57), y aunque pudo pasar de todo en los mismos, el de la lalinense fue el último gol del encuentro.

Las pérdidas por ambas partes y la lucha precipitada cambiaron el balón de color en varias ocasiones en los últimos segundos, impidiendo que ninguno de los dos equipos transformase la última oportunidad. El 1-5 final, sin embargo, no empaña el desempeño de un conjunto miñoto que, aunque con detalles importantes por terminar de afinar, por primera vez en varias jornadas volvió a ser el de siempre (21-20, final). La plaza en semifinales, eso sí, no tendrá nombre hasta la semana que viene en el Esperanza Lag, en un partido de vuelta en que Ana Seabra buscará tirar de este hilo de confianza que por fin han recuperado las suyas.

Crónica: Elena García