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El Atlético Guardés vuelve a sufrir, aunque esta vez ha podido sacar algo en claro. Las de José Ignacio Prades se repartieron puntos con el Replasa Beti-Onak en la quinta jornada liguera de este sábado en A Sangriña, resultado al que llegaron después de una remontada que partió de seis goles de desventaja al descanso (9-14).

Una segunda parte magistral prácticamente aseguró la victoria para las anfitrionas, si bien los colegiados decretaron que el gol en el segundo final de Mariana Costa fue válido y las gallegas deben conformarse con el empate (21-21), aunque siguen invictas y en los primeros puestos de la tabla. Mínguez fue protagonista con 10 paradas en el segundo tiempo.

El Guardés comenzó con muchas dificultades especialmente para sobrepasar la replegada defensa rival. No le gustó nada a José Ignacio Prades la cara que mostraron las suyas en los primeros minutos, acumulando pérdidas de balón prácticamente en cada ataque para obligar al técnico a pedir el tiempo muerto con apenas tres tiros a puerta (2-5, min. 11).

La llamada de atención no surtió, sin embargo, demasiado efecto, pues la ofensiva local continuaba muy imprecisa y tuvo que esperar a la primera oportunidad de Rosane Serrano desde los siete metros para volver a anotar (3-6, min. 13). A partir de entonces sí que pareció revivir el anfitrión, dándole más ritmo a sus acercamientos a la portería de Patri Encinas a partir de un tanto de Silvia Leiras que inició el camino.

Superado el ecuador, el Guardés mostraba claras señales de recuperación y se acercaba por primera vez, incitando ahora a Miguel Etxeberria a parar el tiempo (6-7, min. 18). Ana Marín había aportado también con varias paradas clave, y la dupla Leiras-Gil demostró una capacidad notable para reducir las pérdidas y salvar la distancia que las navarras habían marcado al comienzo.

A la reanudación, Prades probó con Cifuentes y Palomo al doble pivote, y la propuesta permitió a las guardesas volver a amenazar con el empate (8-9, min. 23). Pero las visitantes no lo pondrían tan sencillo y los minutos previos al descanso fueron casi fatales, con un 1-5 que noqueó al equipo miñoto de camino a los vestuarios (9-14, min. 30).

El regreso al partido tampoco fue sencillo. Al Guardés le costó volver a entrar en calor y recobrar la confianza en sí mismo, al menos en el aspecto ofensivo; pues en clave defensiva ya volvía a parecer el mismo. Los goles se redujeron y el primero de color azul llegó en el 38, con Ania Ramos aprovechando la portería vacía (10-15).

A partir de aquí comenzó la operación remontada, con resultados que no tenían nada que ver con lo visto en el primer período. La palentina volvió a aparecer hasta dos veces más desde el extremo, y se unió a ella la capitana Cacheda para seguir sumando y asestar un 3-0 fruto de una barrera infranqueable que forzaba al pasivo todos los intentos de las de Villava (12-15, min. 43). Solo una parada de Encinas a la misma extremo evitó que la debacle fuera mayor.

Sabina Mínguez se unió a la fiesta y comenzó a ser clave para el objetivo común. La portera de Mislata llegó a contar 10 paradas, muchas de ellas seguidas, y fueron sus apariciones en gran medida las responsables de que la doble exclusión de Solla y Palomo en el minuto 51 no fuese catastrófica (16-17). Habiendo encajado solo tres goles desde el descanso, el Guardés se encontraba ahora con la primera ocasión clara de empatar, en tendencia ascendente y a nueve minutos del final.

Y así firmó las tablas la central lalinense en la acción siguiente, aunque la tercera exclusión y la expulsión consecuente de María Palomo en el contraataque dieron al Beti-Onak la ocasión para seguir por delante gracias a los siete metros. No desistía el Guardés, que volvía a hacerlo gracias a Cifuentes desde el extremo y se ponía por primera vez por delante de la mano de Serrano desde la línea de penalti (20-19, min. 57).

Un nuevo empate a apenas minuto y medio de terminar hacía que el rival navarro parase el tiempo por última vez para planificar el epílogo (20-20, min. 58). Pero las suyas perdieron el balón clave en su siguiente oportunidad y el equipo de A Sangriña se encontró con 30 segundos por delante de posesión en los que asegurar los dos puntos. Era ahora el de Petrer el que solicitaba parar el crono (20-20, min. 59).

Hauptman forzó los siete metros con su penetración y Serrano no falló en el momento clave. El Guardés había asegurado los dos puntos, pero poco duró la alegría, ya que el Beti estuvo rápido al contraataque y Mariana Costa encajó el gol decisivo en la red de Mínguez sobre la bocina, no sin una protesta sonora por parte de la grada y del cuerpo técnico local, que argumentaba una falta previa no indicada por los colegiados (21-21, final). El mal sabor de boca dejó al equipo miñoto sin poder celebrar la gran capacidad de reacción demostrada para mantener el invicto y llevarse un punto importantísimo de uno de los duelos más difíciles de la Liga. El próximo objetivo, el miércoles en casa del Costa del Sol Málaga, antes de irse a un nuevo parón internacional.

Crónica: Elena García