El Mecalia Atlético Guardés se queda a las puertas del título copero una vez más, pero es subcampeón con todos los honores. Las de Ana Seabra no pudieron este domingo con un Super Amara Bera Bera, anfitrión y vigente campeón, que fue superior tanto en defensa como en ataque y que amarró el título a finales del primer tiempo al hacerse con una renta de cuatro goles que ya no volvió a perder por completo.
Ni los cinco goles que sumaron Téllez y Ramos (cada una) ni la portería de Balzinc pudieron esta vez repetir la hazaña de las dos jornadas anteriores, y el equipo miñoto piensa ya en conquistar el tercer campeonato en el que participaba esta temporada: la EHF European Cup, cuya final empieza el próximo domingo 17 en Eslovaquia y terminará el 24 en A Sangriña.
El primer acierto de esta inédita final copera llegó de la mano de Lorena Téllez, pionera después de la ocasión inicial perdida de las anfitrionas. Pero Maitane Echeverria tenía otros planes y empató la contienda poco después, dejando entrever lo equilibrado de un partido que prometía ser no apto para cardíacos (1-1, min. 3).
El encuentro se convirtió pronto en una pelea puramente defensiva. Sendas barreras hacían lo imposible por evitar el movimiento del balón entre rivales, forzando pases y lanzamientos desesperados que ya habían desembocado en dos pérdidas por cada bando y en una ausencia de goles más que notable (1-1, min. 8). Sería un partido muy exigente físicamente y sin respiros, por lo que la clave podría tenerla la plantilla que llegase en mejor forma a los minutos decisivos. Seis minutos después del último, Ania Ramos encajaba por fin el esférico en la red de Lucía Prades, quien había bloqueado ya otros dos intentos guardeses en los instantes previos (1-2, min. 10).
Pareció animarse un poco entonces la llegada de goles, con el Bera Bera comenzando a responder y las dos propuestas ofensivas ya más engrasadas. Empató Elba Álvarez, la extremo palentina quiso tener la última palabra y le arrebató de nuevo el liderato a las gallegas Ogonovszky, anotando el 3-3 (min. 12). Inmediatamente después, la ocasión aprovechada de la misma Álvarez desde los siete metros puso por primera vez por delante al conjunto donostiarra, que ya cogió carrerilla para transformar otros dos robos y desarmar a un banquillo guardés al cual solo le quedaba invocar al primer tiempo muerto (6-3, min. 15).
A la reanudación, el ataque miñoto pareció encontrar el camino con mayor facilidad que antes de las palabras de Seabra, pero el balón de María Sancha se topó con una nueva parada de Prades y frustró las opciones de iniciar la remontada. Por suerte, Amandine Balzinc venía dispuesta a continuar su espectacular desempeño en este torneo copero, y a las 19 paradas de la semifinal de ayer quiso sumar la tercera de este domingo, dando alas a una capitana que sí logró llegar a la red en la jugada siguiente (6-4, min. 17).
Pero seguía acosando la línea defensiva local al seis mecaliano, incluso ahora que se había transformado en un siete. Mica Rodrigues no tardó en responder a ese último gol de la primera línea palentina y Carmen Arroyo se aprovechó entonces de la portería sin protección para llevar la renta a niveles algo peligrosos (8-4, min. 21).
Y sin embargo, no quería irse el Guardés sin dar la batalla. Las de Seabra evocaron las sensaciones de las dos últimas jornadas para responder con un 0-2 que dejaba sus opciones más abiertas, apretando con una defensa más abierta para buscar meter presión a un Bera Bera más mermado en efectivos. Lo logró, llegando a los cinco minutos finales del primer asalto dos goles por debajo (9-7, min. 24).
Álvarez seguía de dulce y decidida a frustrar cualquier intento de recuperación gallega, anotando un nuevo cañón que hacía más difícil aún escalar el marcador (10-7, min. 26). Minutos después, Imanol Álvarez paró el tiempo para planificar los treinta segundos finales, ejecutados perfectamente por una Giuliana Gavilán que ponía la guinda a esta primera parte (11-7, min. 30), obligando al Mecalia a buscarse algún as bajo la manga en la segunda mitad para revertir la situación de esta final copera.
Inició con intensidad la segunda parte el equipo miñoto, de la mano de una Lorena Téllez que anotaba el primero a los dos minutos del silbato para comenzar a remar. Pero volvió a crecerse el anfitrión vasco, más suelto en ataque y con un pilar fundamental en Lucía Prades, que sumaba ya ocho intervenciones bajo palos. Pasaban ya los cinco primeros minutos del período cuando el Bera Bera llevaba la ventaja a máximos (15-9, min. 36).
Y fue entonces cuando cambió el ritmo, el Guardés sacó fuerzas de donde ya no las tenía y, a partir de tres exclusiones casi consecutivas, dos de ellas simultáneas, entre las filas donostiarras, el equipo miñoto comenzó a pelear de verdad por llevarse el partido. Un impresionante 0-3 apretaba las cosas y mantenía vivo el sueño de la grada de O Inferno, y el ambiente podía cortarse ya con un cuchillo cuando el técnico del Bera Bera decidió volver a parar el partido preocupado por las intenciones de un rival sin nada que perder (16-13, min. 41). Pero a la reanudación las de Seabra siguieron luchando, se mantuvieron en la lucha por bajar la renta a los dos goles y la entrenadora guardesa fue ahora quien sacó la pizarra para encarar los quince minutos finales con un nuevo ataque a siete (18-15, min. 43).
Encontró el hueco Ania Ramos para seguir navegando en la misma dirección y continuaba una disputada segunda parte en la que el Mecalia estaba siendo superior, pero no lo suficiente como para salvar el colchón asegurado por las de San Sebastián antes del descanso. No cedía el anfitrión y recuperaba de nuevo el hueco de cuatro (21-17, min. 47).
Y a partir de entonces no le quedó mucho más que decir al Guardés ante un rival que se vio claramente superior sobre el 40×20, aupado además por los casi 5.000 asistentes que vestían sus colores. Apabulló la ofensiva local a las de Ana Seabra, que lucharon lo que pudieron pero se veían atadas ya de pies y manos por todos los frentes. Tampoco lo ponía nada sencillo la defensa anfitriona, cuya guardameta no brilló tanto en esta segunda parte pero continuó estando presente en los momentos decisivos.
Se acercaba a su décima Copa por la misma ventaja el Bera Bera cuando quedaban cinco para el final (26-20, min. 20), y solo la exclusión de Carmen Arroyo instantes después dio al equipo miñoto la oportunidad de tener la última palabra, de la mano de una Blazka Hauptman que cerraba el encuentro y daba a las suyas un subcampeonato copero histórico (26-21, final). Un resultado que sabe a poco teniendo en cuenta el gran desempeño de las gallegas en las últimas dos jornadas y las dificultades que el campeón afrontó en unas semifinales en las que el Elda Prestigio casi le arrebata el billete finalista; pero que no desmerece el hecho de haber llegado a luchar por el título con todo lo que implica. Ahora, a completar la hazaña europea con el apoyo de una A Sangriña que no querrá quedarse sin la segunda final de la temporada.
Crónica: Elena García
