El Atlético Guardés deberá remontar tres goles en A Sangriña si quiere estar en la fase final de la Copa de la Reina en Telde, los próximos días 21, 22 y 23 de mayo. El conjunto de Prades sucumbió en la pista del Zuazo en un choque con alternativas y tanteador alto en la primera mitad, que se convirtió en atasco ofensivo de las visitantes en la segunda. 12 minutos estuvieron sin marcar ante un equipo vasco que subió su nivel defensivo tras el paso por los vestuarios y que ganó por primera vez esta temporada al equipo de A Guarda -las miñotas se llevaron los dos choques ligueros-. Todavía no hay fecha para ese partido de vuelta, ya que el de ida cambió de fecha por un brote de covid en el conjunto vizcaíno y la posibilidad de jugarlo este mismo fin de semana se desechó debido a las convocatorias internacionales en ambos bandos.

El inicio fue fulgurante. Una muestra de lo que iba a ser el partido. Ataques rápidos en ambas porterías, sin tiempo para paladear cada gol anotado ni lamentar cada encajado. Un intercambio de golpes que avanzó inexorable por el tiempo, sin más interrupciones al ascenso del tanteador que un lanzamiento de siete metros marrado por bando -Buforn se estrelló contra el palo en la portería local y Sempere salió desde el banquillo para defender la visitante-.

La dinámica de juego cambió cuando la defensa del Guardés subió el nivel y Erika Rajnohova afinó en ataque. El crecimiento de la central eslovaca es cada vez más notable. Acertada en la dirección y en el lanzamiento, el equipo de Prades bailó a su ritmo. La entrada de Sandra Santiago desde el banquillo dio más mordiente todavía a las jugadoras visitantes, que con un parcial de 0-3 tomaban ventaja (11-14).

Pero el partido era un ir y venir constante. Tras solicitar tiempo muerto, el Zuazo devolvió el parcial con una Alba Sánchez indetectable para el 6.0 guardés. Así, el conjunto zuazotarra igualó el tanteador para terminar el primer tiempo con un 15-15 que demostraba el énfasis ofensivo de la primera media hora de juego.

El segundo tiempo comenzó con un cambio en la portería del Guardés. Míriam Sempere relevó a Carratú entre los palos y Patrícia Lima compareció para compartir dirección ofensiva con Rajnohova. Un gol de Buforn desde los siete metros y la exclusión de Alba Sánchez parecía encarrilar el partido (16-18). Pero nada más lejos. Fue todo lo contrario. El equipo vasco reaccionó con fuerza y a sus buenos ataques unió una notable mejoría defensiva y la producción de Aallà en la portería. El resultado, un devastador parcial de 5-0 que obligó a Prades a pedir tiempo muerto.

Carratú entró para detener un penalti a Sánchez, pero el desatasco ofensivo tardó más en llegar. Porque el Atlético Guardés estuvo más de 12 minutos sin anotar hasta que Arcos incrustó en la red un lanzamiento que culminó una buena circulación en superioridad por la exclusión de Bengoetxea.

No hubo punto de inflexión. Las jugadoras de Prades no tuvieron continuidad en ataque y cuando encontraban lanzamientos se topaban con una Aallà inconmensurable. Eso, combinado con que el Zuazo seguía anotando, era sinónimo de problemas. Y más sin Sarah Valero en el centro de la defensa -la hispanofrancesa se retiró cojeando tras un choque-.

Pese a todo, el equipo visitante se mantuvo en el partido gracias a la velocidad de Paula Arcos -acabó con seis goles- y a un precioso tanto de Urban casi sin ángulo que limitaba la ventaja local a un gol a dos minutos para el final. Fue el último. Al Guardés le faltó claridad y fuelle tras el maratón de partidos de las últimas semanas y el Zuazo incrementó a tres tantos la ventaja con el bocinazo final (27-24). El equipo de Prades tendrá que apelar al factor A Sangriña -en fecha todavía por determinar- para remontar y ganarse el sitio en la fase final de la Copa, en Telde (Gran Canaria) entre el 21 y el 23 de mayo.

CRÓNICA: NURIA LAGO