El Atlético Guardés sufre, pero vuelve a resistir. Las de José Ignacio Prades se las vieron este miércoles de Santa Tecla contra una Selección Portuguesa física y dispuesta a dejar el carácter amistoso de su encuentro en una mera denominación.
Tras un inicio fuerte para ambos rivales, hacia el minuto 8 el marcador comenzó a decantarse hacia las locales, fruto de varios matices defensivos a su favor que, por el momento, conseguían limitar el peligro de los exteriores de Carmen Figueiredo y otros perfiles similares.
Aprovechó entonces el cuerpo técnico local este encuentro no competitivo para probar cosas nuevas, como un ataque a siete que, sin embargo, no dejó grandes sensaciones. En los minutos siguientes el Guardés sufrió varias imprecisiones, perdiendo unos cuatro balones consecutivos y desaprovechando lanzamientos sencillos hacia puerta. Gracias a esos compases mejorables por parte del anfitrión, las lusas comenzaron a abrir hueco.
Recondujo la estrategia Prades y pronto volvió el desempeño habitual de las guardesas a la pista. Un acierto desde los siete metros de Cristina Cifuentes devolvía las tablas al luminoso (10-10, min. 24) a falta de pocos minutos para el descanso, y fue a partir de entonces cuando la tensión del encuentro subió de tono ya de forma inconfundible.
Las decisiones arbitrales fueron muy cuestionadas por la grada de una A Sangriña bastante frecuentada en este festivo de Santa Tecla. Una acción defensiva agresiva dejó a Blazka Hauptman sangrando por la nariz y fuera de juego todo el encuentro, pero sin castigo, aunque sí con respuesta del público miñoto, así como otras designaciones de posesión tampoco bien señaladas para el juicio de la afición local. El partido se fue al descanso en su pico de tensión, de nuevo con los dos empatados (11-11, min. 30).
La segunda parte siguió la misma dinámica, con el visitante vecino aumentando la exigencia a cada instante. La agresividad no paró y el equipo portugués se valió de su superioridad en altura para comenzar liderando y tratar de decantar el ritmo hacia su comodidad.
Varias recuperaciones de María Palomo y Noelia Solla, transformadas por esta última y por Carme Castro, dieron al Guardés entonces la oportunidad de volver a las tablas (14-14, min. 37), dejando clara su intención de responder a pesar de las dificultades. El rival ibérico respondió con la misma intensidad, y un codazo dejó entonces KO a Ania Ramos, que tampoco pudo volver a la pista ya, visiblemente mareada y con un golpe en la frente.
Y fue entonces cuando el anfitrión transformó la impotencia en lo que mejor sabe hacer: valerse del apoyo de los suyos para tener la última palabra y cerrar el partido con buenas sensaciones. Tomaron ahora protagonismo las juveniles convocadas por José Ignacio Prades: tras varios minutos sumados por Sabela Lomba desde el extremo en la primera mitad, era ahora el turno de Silvia Lomba mandando desde la posición central y de Melina Rodríguez bajo palos. La de Salceda dejó dos paradas consecutivas vitales para el resultado final, complementadas por los 3 goles de pleno de la anterior para superar, por fin, la barrera del empate y forzar la desesperada en las visitantes (24-22, min. 58).
En los últimos compases el gran diálogo defensivo entre Noelia Solla y Daniela García que ya había sido palpable antes del descanso volvió a hacerse notar, generando una pérdida en el ataque vital de las lusitanas que la pontevedresa transformó en otro gol que seguía abriendo la herida fatal. Un robo de Cifuentes en la acción final desembocó en una acción idéntica y otro tanto de Solla, para cerrar el partido con un parcial 4-0 que deja claro lo difícil que es vencer en A Sangriña aun con todo a favor (26-22, final).
El Guardés retomará la competición la próxima semana, con la visita al Zonzamas de Lanzarote el martes 29 y con la primera eliminatoria de la EHF European League el sábado y el domingo en A Sangriña.
Crónica: Elena García
