ALFREDO // Pedro Alonso en un acto de la Guardia Civil en Baiona

Pedro Alonso cuelga las botas. El jefe de la Policía Local de Baiona se ha jubilado el pasado jueves 4 de noviembre después de casi 40 años de servicio, más de 25 de ellos en la villa turística, en los que se ha convertido en un referente en Galicia entre los mandos de estos cuerpos de seguridad.

Lo hace con el uniforme bien desgastado de trabajar y sin coger nunca una baja. Una intensa labor la que ha desempeñado gracias a la que ha logrado transformar y modernizar a la Policía Local del municipio baionés. Ahora su cargo, está ocupado provisionalmente por el oficial de más rango hasta que el Concello oferte la plaza de Inspector Jefe.

Su carrera profesional comenzó en los años 80 en Vigo, en plena época de drogodependencia, donde morían más jóvenes por el consumo de heroína que en cualquier guerra. “Era un contexto muy duro y hostil. Logramos, junto con la Policía Nacional, bajar la delincuencia en la ciudad Olivica, pero lo hicimos con mucho esfuerzo y trabajo”, recuerda Pedro Alonso.

Tras 14 años en Vigo, y de ascender dos veces, logró la plaza de jefe de la Policía Local de Baiona. “Yo llegué aquí en 1995. El cambio fue muy grande. Venía de una ciudad atrevida, moderna e intensa, lo contrario que en Baiona, donde los eventos se contaban con los dedos de una mano y ahora es al revés. El material que había era muy escaso y tuve que generar unos criterios de seguridad en base a mi experiencia profesional, y poco a poco fuimos creando de una forma novedosa operativos, tanto municipales como supramunicipales”, explica el exjefe de la Policía Local, quien en 2007 recibió del Ministerio del Interior la Medalla al Merito Policial.

Reconoce que el mejor sentimiento que ha tenido en su carrera profesional, fue el formar parte de una gran familia que es Baiona. «Un sitio espectacular para vivir, que recibe a visitantes de forma continua y muy cordial, y que yo, dentro de esa gran familia, ejercía un servicio público, muchas veces en situaciones de conflicto que tenía que resolver, y aún así, siempre me he sentido arropado por los vecinos, porque al final, sus problemas, también mis problemas”.

Uno de los momentos más duros de su carrera fue el desastre del Prestige, que tiñó de negro la costa de Oia. Sobre sus hombros recayó la responsabilidad de organizar una mesa de coordinación con más de cien personas, en la que estaban incluidos los servicios municipales, Xunta de Galicia, Gobierno Central, Guardia Civil, Policía Local o Protección Civil. “Fue muy duro ver a los marineros desolados por que no podían salir a faenar, afrontando un futuro incierto a la vuelta de la esquina”, comenta.

A lo largo de su carrera compartió cargo con más de una docena de alcaldes. “La Policía Local ha hecho muchísimas cosas, pero nuestros criterios son técnicos y dependemos de las decisiones políticas, pero siempre me he sentido respetado por ellos, porque nunca he juzgado”, confiesa, y afirma que Baiona fue uno de los primeros municipios donde se implantaron los criterios de movilidad de servicio medio ambiental. “Hemos sido referencia para otros municipios de España en planes operativos de emergencia, como el Plan Directorio de la Arribada, la Vig-Bay o la llegada de la Vuelta a España”.

Retirado en su casa de Oia, Pedro, a quien le gusta la vida en el entorno rural, el mar y el monte, dedicará su tiempo libre a leer, a practicar deporte, a montar a caballo, a pasear, a pescar, a hacer inmersión, y, sobre todo, “dedicaré más tiempo a mi familia, los más importante en mi vida”, finaliza.