ALFREDO // Sergio Núñez con la botella y las fotos en la mano en Viladesuso

Una botella encontrada entre las piedras de la costa de Viladesuso, en Oia, ha dejado intrigado a Sergio Núñez, un vecino de A Guarda y aficionado a la pesca submarina que descubrió en su interior una docena de fotografías antiguas de una mujer vestida de novia.

El hallazgo se produjo cuando Núñez recorría la zona próxima al mar para comprobar cómo estaba el fondo antes de salir a pescar. Acostumbrado a explorar las piedras de la costa, algo llamó especialmente su atención, una botella encajada en un riachuelo de agua, cuya apariencia hacía pensar que llevaba bastante tiempo en el lugar. “Vin mirar a zona, ver como estaba para facer un día de pesca, e percorrendo as pedras, porque me gusta moito percorrer as pedras do mar, pois encontrei unha botella”, relata.

Al recogerla y comprobar su interior descubrió las fotografías. “Dentro tiñan doce fotos dunha noiva. Que é un pouco raro atopar unhas fotos dentro dunha botella, porque o normal é que teña unha carta escrita ou calquera outra cousa, pero non unhas fotos”, explica.

 La botella estaba rota y había acumulado agua

El recipiente presentaba una particularidad, tenía la base rota, pero conservaba la boca sellada con una goma o algún tipo de cierre. Al encontrarse parcialmente sumergida, había acumulado agua en su interior, lo que afectó a las fotografías. “O bico estaba selado con unha especie de goma e a base rompera, supoño que cos golpes de mar contra as pedras”, señala Núñez.

Las imágenes estaban descoloridas y cubiertas parcialmente de algas, un estado que, unido a las características del recipiente y al lugar donde apareció, lleva al vecino de A Guarda a pensar que podría haber permanecido durante mucho tiempo en el mar.

Una docena de fotografías

En el interior había doce fotografías, todas ellas aparentemente correspondientes a la misma mujer, vestida de novia. No encontró cartas, nombres ni otros elementos que permitieran identificarla, ni la procedencia ni la fecha que indicara su partida.

Núñez fotografió las fotos para buscar imágenes en internet con la intención de encontrar alguna pista sobre la identidad de la mujer, aunque no obtuvo ningún resultado que permitiera determinar quién es o de dónde proceden las fotografías.

El vecino guarda tiene varias hipótesis sobre el origen del recipiente, aunque reconoce que por ahora no hay ninguna pista que permita confirmar su procedencia. “Pode ser dunha persoa que xa faleceu, un recordo ou algo, pero bueno, é raro, é moi raro”, apunta.

Una botella que pudo llegar con un temporal

Por la ubicación del recipiente y su estado, Núñez considera que la botella pudo haber permanecido durante bastante tiempo en el agua o haber llegado a la costa durante algún temporal. Tras encontrarla, decidió ponerla a salvo entre las piedras donde no llegan las olas del mar.

El hallazgo resulta especialmente llamativo para alguien acostumbrado a recorrer el litoral. “É a primeira vez que encontro algo así, a primeira”, reconoce.

Una costa acostumbrada a recibir mensajes en botellas

El hallazgo de Núñez no es el primero de estas características en la costa de Oia. En los últimos años, Secundino Vicente, vecino de Mougás, ha encontrado varias botellas con mensajes en su interior.

Uno de los descubrimientos más sorprendentes se produjo el 21 de enero de 2023, cuando encontró en la zona de A Puta da Centinela una pequeña botella de whisky verde protegida con espuma de poliuretano y envuelta junto a un billete de dos dólares y un pequeño papel plastificado.

En su interior había un mensaje que había iniciado su recorrido en marzo de 2020 y que, según el contenido de la nota, había viajado durante casi tres años por el océano Atlántico. “Dentro había otro mensaje, además de un pequeño tubo de plástico trasparente de unos 5 cm con un tapón en cada punta. En un principio pensé que era droga, pero al leer la nota ya me dí cuenta de que no, eran las cenizas de una persona que estuvieron surcando los mares casi tres años”, explicó por entonces Secundino Vicente.

El mensaje hacía referencia a Paul Nichols, un surfista de Cocoa Beach, Florida, fallecido a los 35 años. Según la carta, había sido incinerado y su deseo era que sus cenizas fueran esparcidas en el mar en los lugares donde fueran encontradas las botellas. “Así que fue lo que hice. Ahora, parte de sus restos ya descansan en la costa de Oia”, relató Vicente.

Ahora, varios años después, otra botella vuelve a aparecer en la costa de Oia, aunque en este caso su contenido no son mensajes, ni cenizas, sino antiguas fotografías antiguas de una mujer vestida de novia. Por el momento, el origen de las imágenes y la identidad de la protagonista siguen siendo un misterio, por lo que nos hacemos la pregunta, ¿Quién es la novia de las fotografías encontradas en una botella en Oia?