El I Talaso natural de Galicia fue inaugurado en octubre de 2018 en Baiona. Se construyó en una antigua cetárea en la que se cultivaba langosta hasta mediados del siglo XX, en Monte do Boi, al lado de la Torre de La Tenaza.
El proyecto creó un espacio de relax saludable en el propio mar, con una piscina de 300 metros cuadrados con un sistema de chorros que funcionaba seis meses al año.
Pero los continuos temporales y el abandono fueron dañando el balneario con vistas a las Cíes. Uno de nuestros lectores descubrió esta mañana los daños causados por el último temporal que arremetió contra la construcción.
El oleaje, que en Cabo Sillerio se registraron hoy olas de más 7 metros de altura, destrozó parte del muro de piedra de la antigua cetárea y levantó varias tablas de madera de acceso a la construcción.
Esta no es la primera vez que el mar causa graves daños al Talaso. En noviembre de 2022, el oleaje impactaba de lleno en contra la pasarela de madera y los accesos acondicionados de la construcción.
