La parroquia de Amorín vivió este fin de semana sus días grandes con el regreso de las Festas da Agonía, que tras seis años de parón recuperaron una de sus tradiciones más queridas: el desfile de carrozas, que este año cumplió nada menos que medio siglo de historia.
Organizado por la Asociación Amigos das Carrozas de Amorín, el evento volvió a reunir a un numeroso público que disfrutó con las seis carrozas elaboradas artesanalmente por los propios vecinos, verdaderos protagonistas de una cita que desborda entusiasmo y espíritu comunitario.
Un trabajo colectivo que une a la parroquia
La preparación del desfile comienza semanas antes, cuando los barrios de Outeiro y Baceiro se llenan de actividad. Cada tarde, los vecinos se reúnen para dar forma a estas pequeñas obras de arte, construidas sobre plataformas que más tarde son remolcadas por tractores. La creatividad, el ingenio y la colaboración marcan unas jornadas en las que no faltan la música y la convivencia.
Las carrozas, auténticos teatros ambulantes, no solo muestran la destreza manual y artística de los participantes, sino también la importancia de mantener vivas las tradiciones como espacios de encuentro intergeneracional.
De los carros de caballos a los espectáculos actuales
El desfile de carrozas nació a mediados de los años 70, cuando un grupo de vecinos encabezados por José Sousa tuvo la idea de organizar este evento para ayudar a sufragar las fiestas patronales. En sus inicios, las estructuras se montaban sobre carros de caballos y de burras, hasta evolucionar a remolques y plataformas que permiten dar rienda suelta a la imaginación.
La tradición creció rápidamente gracias al entusiasmo vecinal, convirtiéndose en una seña de identidad de Amorín y en un atractivo que cada año reúne a cientos de personas. Este 2025, en su 50 edición, la celebración volvió a demostrar que el trabajo en equipo, la creatividad y la alegría popular son el alma de esta fiesta.
Fiesta, humor y tradición
Más allá de la destreza en la construcción, el desfile es también un espectáculo cargado de humor y de sátira, donde los propios vecinos se convierten en actores para hacer reír y emocionar al público. Todo ello en un entorno festivo que refuerza el sentimiento de pertenencia y la unión comunitaria.
Con esta nueva edición, el desfile de carrozas de Amorín confirma que sigue siendo uno de los grandes referentes festivos del Baixo Miño, una cita que, tras 50 años, continúa emocionando tanto a los que participan como a quienes acuden a disfrutarlo.
