La Organización de Palangreros Guardeses (ORPAGU) cerró este viernes en A Guarda la XII edición de las Jornadas Internacionales de Pesca sobre Grandes Migradores con un mensaje contundente, el mercado absorbe toda la producción de pez espada, pero el valor generado no está llegando a quienes lo capturan.
La jornada, dedicada este año a la comercialización, puso el foco en la necesidad de mejorar la rentabilidad de la flota mediante la diferenciación, la calidad, la marca y nuevas fórmulas de venta que permitan reducir intermediarios.
La gerente de ORPAGU, Juana Parada, clausuró el encuentro con una doble reflexión. Por un lado, denunció que, pese a que la normativa sobre la cadena alimentaria prohíbe vender por debajo de los costes de producción, el pez espada se está comercializando por debajo de los costes de explotación.
«Hay mucha literatura y el papel lo aguanta todo, pero la realidad es otra«, afirmó, al tiempo que reclamó que el sector pase de las declaraciones a las decisiones.
En ese sentido, advirtió de las consecuencias de mantener esta situación, «Si matamos a la vaca no habrá leche…o habrá que ir a buscarla fuera».
Frente a esa denuncia, Parada destacó un dato positivo, la flota palangrera española desembarca cada año más de 20.000 toneladas de pez espada y el mercado es capaz de absorber toda esa producción, según los datos del último ejercicio. «La demanda existe; lo que hay que corregir es el reparto del valor», vino a resumir.
Durante su intervención señaló que todas las experiencias presentadas a lo largo de la jornada coincidían en un mismo denominador común, apostar por la marca, la calidad y la diferenciación para que el origen y el trabajo bien hecho se traduzcan en un mejor precio para el productor.
«Hacemos las cosas bien, pero hay que demostrarlo», señaló en referencia a la sostenibilidad y a las certificaciones de calidad, antes de identificar otro de los grandes desafíos del sector, el relevo generacional, especialmente complejo en una flota que desarrolla su actividad en aguas internacionales y cuyos centros de trabajo se encuentran a miles de kilómetros de tierra.
«Somos pequeños, pero con pies de plomo», resumió antes de cerrar las jornadas con la filosofía que, aseguró, define a la organización, «Como siempre, seguiremos adaptándonos a los cambios«.
Un cuarto de siglo con el precio congelado
La jornada había sido inaugurada previamente por el presidente de ORPAGU, Joaquín Cadilla Castro, acompañado por el alcalde de A Guarda, Roberto Álvarez Carrero.
Patrón de pesca desde 1979, cuando embarcó con 21 años, Cadilla ilustró la pérdida de rentabilidad del sector con un dato revelador, cuando llegó el euro vendía el pescado a unas mil pesetas —seis euros el kilo— y esta misma semana lo ha vendido a 5,5 euros, pese al fuerte incremento experimentado por el combustible, los víveres y el resto de costes de explotación durante los últimos 25 años.
El presidente de ORPAGU explicó que un palangrero que faena en el Pacífico inicia cada marea con entre 800.000 y 900.000 euros de costes, de modo que solo comienza a obtener beneficios, si los hay, en la última parte de la campaña. «Está pasando que barcos llenos pierden dinero. Y no es un cuento. Es insostenible», advirtió.
Cadilla hizo además un llamamiento a toda la cadena comercial para que tome conciencia de que sin producción no habrá producto que vender, y quiso reconocer el compromiso de los jóvenes que continúan incorporándose al sector.
«Eso nos enorgullece y nos obliga», afirmó al referirse a los titulados de puente y máquinas que, pese a disponer de mejores oportunidades salariales en otros ámbitos, optan por continuar el oficio heredado de sus padres y abuelos.
Los hogares gastan más en pescado, pero consumen menos
El diagnóstico del sector encontró respaldo en los datos presentados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. La jefa del Área de Análisis de Consumo de la Subdirección General de Promoción de los Alimentos de España, Patricia Pertejo Alonso, expuso los resultados preliminares del Panel de Consumo Alimentario, que reflejan una paradoja, los hogares españoles destinan más dinero a la compra de pescado y marisco, pero consumen menos cantidad.
En los doce meses cerrados en noviembre de 2025, el gasto per cápita aumentó un 1,9 %, hasta los 204,9 euros por persona, mientras que el consumo descendió un 1,8 %, situándose en 17,8 kilos por habitante, debido principalmente al incremento del precio medio, que subió un 3,8 %, hasta los 11,51 euros por kilo.
Además, los datos muestran que en la última década únicamente el marisco cocido ha aumentado su consumo, mientras que el resto de categorías venden hoy menos que en 2016.
Pertejo detalló también el perfil actual del consumidor de pez espada, hogares con rentas medias-altas y altas, sin hijos, con responsables de compra mayores de 50 años y residentes en grandes ciudades, lo que evidencia que el principal reto comercial pasa por introducir este producto entre las familias jóvenes y con niños.
La representante del Ministerio repasó igualmente el Plan Internacional de la Gastronomía Española, que apuesta por el turismo gastronómico como motor de rentabilidad para el sector primario, así como el futuro Sistema Nacional de Datos Agroalimentarios.
En cuanto a los canales de venta, explicó que el supermercado concentra ya el 62,9 % de las ventas de pescado en España, seguido por la pescadería tradicional (20,6 %) y el hipermercado (12,6 %), mientras que el resto de canales, incluida la venta directa al productor y el comercio electrónico, no alcanza el 4 %, un ámbito que el sector considera estratégico para crecer.
Del barco al consumidor
Las mesas redondas ofrecieron diferentes ejemplos prácticos de comercialización. La primera analizó los casos de éxito en integración vertical con las intervenciones de Ruy Andrade Pereira (Grupo Pereira-Portomar), Laia Ortiz Radua (Grupo Balfegó) y Alejandro Castro Ferreño (Grupo Profand), empresas que controlan toda la cadena de valor, desde la captura hasta el consumidor final, apoyándose en la trazabilidad y en la fortaleza de sus marcas.
La segunda sesión estuvo centrada en la comercialización directa impulsada por el propio sector productor. Participaron Eduardo Míguez López (Puerto Celeiro, OPP77), Cristina Mañas Mañas (OPP de Palamós), José Luis Monteagudo Doval (Asmecruz), María José Casais Boo (Cooperativa Santa Eugenia de Ribeira, OPP83) y Luis Santos Martínez (Cooperativa Ría de Arousa).
Aunque con modelos diferentes —desde la venta en lonja hasta la transformación en obradores o la comercialización online— todos coincidieron en un mismo objetivo, eliminar intermediarios para que una mayor parte del valor añadido permanezca en manos de quienes producen el pescado.
Las XII Jornadas Internacionales de Pesca sobre Grandes Migradores, organizadas por ORPAGU, están cofinanciadas por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA), dentro del plan de producción y comercialización de 2026 de la OPP49. El encuentro concluyó con una degustación de productos de ORPAGU.

