La Iglesia de Santa Mariña de O Rosal se quedó pequeña para acoger a los centenares de familiares, amigos y vecinos que este jueves quisieron despedir a Brais Otero, que falleció el pasado martes a los 33 años en un accidente de tráfico.
Amigos y compañeros de Brais le rindieron un sentido homenaje en su despedida de la mejor manera posible. Más de un centenar de moteros de distintos clubs de la provincia, se concentraron en el Tanatorio de A Guarda y acompañaron al coche fúnebre arropando a este amante de las motos tan querido por todos y a su familia hasta la Iglesia de O Rosal.
El trágico fallecimiento del joven causó una enorme conmoción en el municipio, donde fue una promesa juvenil de atletismo. Las redes sociales se llenaron de comentarios de recuerdos, afecto y mensajes de pésame a la familia y amigos. “Ráfagas al cielo”, «se fue una parte de nosotros» o «Vuelo Eterno para un Alma Joven», se podía leer este último en el Facebook de la Sociedade Atlética do Trega.
Desde el Concello do Rosal también enviaban un mensaje a sus allegados: «Queremos expresar todo o noso pesar e apoio á familia e amizades do noso veciño Brais, que nos deixou de maneira tráxica demasiado pronto».
Brais Otero perdió la vida el pasado martes por la tarde cuando un conductor con un BMW de gran cilindrada, y con matrícula alemana, hizo un adelantamiento en una recta a la altura del kilómetro 4 de la vía de alta capacidad CG-4.2 entre Goián y A Guarda, y arrolló la moto del joven que circulaba en sentido opuesto.
Tras la brutal colisión, el joven falleció en el acto, mientras que el conductor que provocó el fatal accidente, pidió ayuda a un matrimonio que circulaba por la misma vía y paró a socorrer a las posibles víctimas. Lo trasladaron de urgencia al centro de salud de Tui. Una vez allí, logró escapar del centro hospitalario.
Búsqueda del conductor fugado
La investigación del equipo del Grupo de Investigación y Análisis del Tráfico, pudo comprobar que el BMW de color azul y descapotable, había repostado minutos antes del accidente en una estación de servicio, por lo que ya habría sido identificado, aunque todavía no está localizado.
En un principio se sospechó que podría tratarse de un ciudadano portugués, pero todo apunta a que se trataría de un español.
