CONRAZONES

Partían el pasado 26 de diciembre camino del norte de África para participar en el Rally Solidario. Tras recorrer más de 2.800 kilómetros por Marruecos, ya están en casa con la satisfacción de un trabajo bien hecho.

Fueron seis vecinos de O Baixo Miño pertenecientes a la organización sin ánimo de lucro Conrazones, los que llevaron ilusión y esperanza a niños de los pueblos más deprimidos de zonas montañosas del país marroquí.

Se adentraron en el continente africano por Tánger y en línea recta hasta la frontera con Argelia por carretas casi intransitables. Allí repartieron más de 500 gafas de sol, unas 40 mantas y juguetes que previamente fueron donados por vecinos y empresarios de O Baixo Miño a los que el presidente de la asociación, Piño Gómez, da las gracias. “Nunca me cansaré de dar las gracias a todas esas personas que cada año nos apoya con esta iniciativa,” indica.

En su trayecto por las montañas de Marruecos, en la que la temperatura no superaba los 9 grados, encontraron pueblos más necesitados que el año anterior. “Son personas que con muy poco son felices,” comenta David Rodríguez, vecino de A Guarda y uno de los componentes del rally solidario. David es la primera vez que participa en la iniciativa. “Nunca había vivido algo así. Lo ves en la televisión y no pasa nada, pero cuando te enfrentas a esta situación es cuando dices que esto hay que pasarlo para saber lo que es”, relata el guardés.

El cooperante manifiesta tener dos imágenes grabadas en la mente. La de una niña que veía que tenían en la mano una bolsa con gominolas y no sabía que eran esas cosas de colores. Pero la imagen que más le impactó y que le hizo llorar, “fue la de un niño con síndrome de Down que estaba sonriendo porque le habían dado unas botas de goma. Lo que para nosotros es algo habitual para ellos es muy importante. Con muy poco haces felices a mucha gente,” explica.

Cada día relataban la ruta en las redes sociales donde muchas personas vieron como la ayuda llegaba a su destino. “Es una experiencia para repetir,” comenta David, quien declara que “todos los que fuimos tenemos ganas de volver. Merece la pena separarse en estas fechas de la familia para hacer felices a niños necesitados”.

Ahora ya en casa, piensan en la próxima edición del rally solidario. Pero antes, queda un año en el que hay que seguir centrados en las personas sin recursos que tienen más cerca, en la comarca de O Baixo Miño.

CONRAZONES
CONRAZONES