Casi 6.500 kilómetros separan Florida de Oia. En medio está el inmenso Océano Atlántico por el que navegan diariamente miles de barcos y objetos de todo tipo que a veces se pasan años flotando en el mar.
Uno de esos objetos partió hace más de tres años de Cabo Cañaveral, en Florida. Se trataba de una mini botella de whisky en cuyo interior se encontraba un mensaje, un billete de dos dólares y las cenizas de Paul Nichols, un joven surfista de Cocoa Beach que falleció en el 2015 a los 35 años de edad tras sufrir un grave accidente de surf.
Secundino Vicente es un vecino de Mougás que halló esa botella en A Punta da Centinela, en As Mariñas. “Siguiendo las instrucciones que ponía el mensaje, arrojé las cenizas de Paul al mar. Ahora, parte de sus restos ya descansan en la costa de Oia», explicaba el pasado sábado a este medio.
Tras la publicación, Telemariñas se puso en contacto a través de email con la hermana de Paul, Emmalee. «Estamos muy contentos, agradecidos e impresionados porque no nos creemos que la botella hubiera llegado tan lejos. Estuvimos llorando todo el día al enterarnos. Sentimos que este es un mensaje de arriba. Mi hermano era buena persona y traía la alegría a mi familia”, indica la hermana.
«Nuestro padre arrojó al mar desde Cabo Cañaveral 44 botellas iguales a la que apareció en Oia tras fallecer mi hermano, para que su hija Zoe supiera que sigue navegando por los mares”, señalaba Emmalee. También afirmaba que ya han aparecido cinco botellas, todas en zonas Estados Unidos, como Luisiana, Bahamas, Florida o Texas y que esta era la única que de momento había cruzado el Atlántico.
