El próximo domingo 29 de marzo deberemos adelantar los relojes una hora, marcando así el inicio del horario de verano. A las 2:00 de la madrugada serán las 3:00, lo que supone que dormiremos una hora menos esa noche, aunque se ganará más luz natural durante la tarde.
Los expertos recomiendan realizar pequeños ajustes en los hábitos diarios durante los días previos, como acostarse y levantarse un poco antes, para facilitar la adaptación del cuerpo al cambio de horario. Este ajuste, señalan, puede ayudar a reducir la sensación de cansancio y mejorar el rendimiento durante los primeros días de la nueva rutina.
El cambio de hora, instaurado para aprovechar mejor la luz solar y favorecer el ahorro energético, se mantendrá hasta el último domingo de octubre, cuando se retomará el horario de invierno. La Comisión Europea ha debatido en varias ocasiones la posibilidad de eliminar estos cambios estacionales, pero por ahora siguen vigentes en toda la Unión Europea.
Además de los consejos de sueño, los especialistas recuerdan aprovechar la luz extra para realizar actividades al aire libre y mantener una alimentación equilibrada, fomentando así un ajuste más natural al nuevo horario.
