El servicio de Gardacostas de Galicia decomisó 263,4 kilos de pescado y marisco y 656 aparejos de pesca y marisqueo ilegales o antirreglamentarios durante la última semana. Los controles, desarrollados entre el 10 y el 16 de agosto, permitieron además tramitar 46 actas de presunta infracción e incautación en diferentes puntos de la costa gallega.
Los operativos fueron realizados tanto por tierra como por mar por las distintas unidades del servicio en Portosín, Vilaxoán, Servizos Centrais, Vigo, A Coruña, Muxía, Ferrol y Celeiro, tanto mediante patrullas terrestres como a bordo de embarcaciones coma el Irmáns García Nodal, Valentín Paz Andrade o Mar de Galicia, así como en operativos conjuntos con la Policía Autonómica (ERPOL) y la Guardia Civil (Seprona y Tráfico).
Más de 500 nasas retiradas
Entre las artes retiradas del mar por encontrarse sin identificar, en zonas no autorizadas o incumpliendo la normativa, destacan 503 nasas destinadas a la captura de pulpo, nécora, camarón y centolla.
A ellas se suman 129 cacharros para pulpo, 25 piezas de redes de enmalle —12 trasmallos, 10 vetas y tres miños—, 15 nasas tipo voitirón, un vivero y diferentes herramientas manuales, como sachos, rasquetas y truele.
En total fueron retirados 656 aparejos ilegales o antirreglamentarios, en una semana de controles dirigidos especialmente a combatir el furtivismo y proteger los recursos marinos.
El pulpo, entre las principales especies decomisadas
En cuanto a las capturas, el pulpo fue la especie que concentró el mayor volumen decomisado, con 117,7 kilos, incluyendo partidas consideradas antirreglamentarias y producto congelado sin trazabilidad.
También fueron intervenidos 40 kilos de centolla en la ría de Vigo, 30,2 kilos de pancho bicudo sin documentación en Vilaboa y 31 kilos de nécora.
Los agentes decomisaron además más de 35 kilos de diferentes bivalvos, entre ellos almeja japonesa, babosa, fina y navaja. A estas especies se añadieron cantidades menores de percebe, calamar, choco, bogavante, raya, sargo y maragota.
La actuación tuvo también un componente de protección de los recursos marinos. Prácticamente todo el pescado y marisco decomisado que se encontraba vivo fue devuelto al mar durante los propios controles.
Por su parte, las capturas aptas para el consumo que no podían ser reincorporadas al medio fueron destinadas a centros benéficos y comedores sociales.
