ALFREDO

En pleno corazón del puerto de A Guarda, una tradición muy especial vuelve a brillar esta Navidad, el Belén benéfico de Generoso Cadilla, una obra artesanal que ya forma parte del patrimonio sentimental del municipio y que cada año atrae a miles de visitantes. Todo lo recaudado se destina íntegramente a la ONG SOS Tomiño–Baixo Miño, con la que Cadilla colabora como voluntario desde hace años.

Marinero retirado, Generoso lleva más de 16 años construyendo este Belén que ha ido creciendo hasta convertirse en una instalación única en el Baixo Miño. En esta edición supera las 600 piezas, de las cuales más de 50 están en movimiento, lo que convierte el recorrido en un espectáculo visual lleno de detalles, escenas y vida.

Él mismo explica que comienza a trabajar en el montaje ya en octubre, diseñando nuevas estructuras y reinventando cada rincón para que nada se repita. “É diferente cada ano. Téñoo montado en dous pisos e deben andar sobre os 35 ou 40 metros cadrados. Así sempre hai algo novo que ver”, comenta orgulloso.

Entre las muchas escenas que componen el Belén, destaca un río de unos 12 metros que lo atraviesa por completo, además de dos cuevas, más de 30 casas, castillos, molinos, pesebres y un sinfín de personajes que trabajan en el campo, pescan o realizan oficios tradicionales.

Como novedad este año, Generoso incorporó tres casas de las que sale humo, un efecto que ha sorprendido a los primeros visitantes. “Cada ano intento meter algo distinto, pequenas cousas que lle dean vida. Este ano ten tres casiñas con fume, pero tamén mantemos o de sempre, que lle gusta á xente”, explica.

La inauguración tuvo lugar este lunes 8 de diciembre, coincidiendo con el día de la Inmaculada Concepción. El párroco acudió a bendecir el Belén en el bajo de su propia vivienda, un espacio que Generoso transforma completamente para convertirlo en un pequeño universo bíblico.

El Belén podrá visitarse hasta el 12 de enero, aproximadamente, y para las visitas escolares es necesario avisar con antelación para organizar la entrada del alumnado.

La repercusión de esta iniciativa solidaria no deja de crecer. El año pasado, más de 5.000 personas pasaron por el Belén, dejando aportaciones que la ONG emplea en proyectos sociales del Baixo Miño. “Fago isto con moito agarimo. É traballo, pero paga a pena cando ves a cara da xente e sabes que axudas aos demais”, asegura Generoso.

Con su dedicación, creatividad y espíritu solidario, Generoso Cadilla ha convertido su Belén en un símbolo de la Navidad guardesa, un espacio donde tradición, artesanía y solidaridad se encuentran para emocionar a vecinos y visitantes.

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