ALFREDO // Julia señalando la foto de su llegada a meta en Sevilla

La mejor atleta gallega de todos los tiempos, la guardesa Julia Vaquero, es homenajeada en la casa de la cultura de A Gándara con una exposición exhaustiva sobre su vida deportiva. Organizada por Vitoriano Rodríguez, en la muestra podemos ver medallas, trofeos, diplomas, fotos y hasta recortes de prensa.

Vaquero nació en Francia el 18 de septiembre de 1970 en Chamonix, y a los dos meses sus padres, emigrantes en el país galo, la mandaron para casa de su abuela en A Gándara, donde pasaría su niñez y juventud estudiando y colaborando en las labores del hogar y del campo.

Julia se iniciaría en el mundo del atletismo en el colegio. Sus comienzos no fueron fáciles. Entrenaba en solitario por las calles de A Guarda al mismo tiempo que estudiaba. “Recuerdo que fue una trayectoria seguida de competiciones deportivas escolares. Primero gané el campeonato comarcal de Cross, en A Guarda. Luego el provincial, que también gané y por último el campeonato gallego, que sorprendentemente también logré la victoria”, relató Julia Vaquero a Telemariñas.

Su infancia no fue fácil. Tras la muerte de su padre a los once años, Julia abandonaría temporalmente el deporte. Tras este parón, la deportista retomaría las competiciones y los estudios a través de becas. “Fueron momentos muy duros para mi madre y para mí. Pero como soy una persona muy competitiva y que me gusta superarme a mi misma, logré sobreponerme y continuar luchando por la vida”, comentó la guardesa.

Vaquero recuerda con añoranza la primera victoria en el campeonato de España, “gané mi primer campeonato de España siendo escolar en Trujillo, Cáceres, y recuerdo que más que una atleta parecía una luchadora, estaba gordita (sonríe). Me costó mucho, pero no se como fue, gané la carrera a pesar de que las catalanas estaban más preparadas que yo”.

Para ir a estos campeonatos, Julia tuvo que elegir entre ir a Cáceres o a la boda de su prima. “Fue muy difícil elegir, pero gracias a ir a esta competición y a ganar llegaron más cosas. Hasta venían entrenadores a buscarme a casa para entrenarme.” Su carrera deportiva acababa de despegar.

Luego vendrían más éxitos. Campeona de España Universitaria de Cross en 1989, Campeona de España Júnior en 1.500 metros y Campeona de España Júnior de Campo a Través ese mismo año. “En la carrera que más destaqué y que más futuro tenia fue en Baiona donde gané el campeonato de España júnior. Aún tenía 17 años y no podía participar en los campeonatos del mundo”, señaló la deportista.

Tras su paso por diferentes pruebas deportivas, Vaquero logró ocho campeonatos de España consecutivos, algo que nunca nadie lograra hasta entonces. “Conseguir llegar en forma a todos los campeonatos fue muy difícil ya que había que entrenar y al mismo tiempo no me podía lesionar”.

Vaquero tuvo la oportunidad de participar en Barcelona 1992, pero no dio la marca mínima. “Son unas marcas que establece la federación internacional y son bastante duras de lograr. Quedé a 2 segundos de participar en las olimpiadas. Fue una gran desilusión para mí y estuve a punto de tirar la toalla”, añadió.

Su gran aventura deportiva llegaría en 1996 con las olimpiadas de Atlanta. “Pasé a entrenar mañana y tarde. No había descanso. Me dio una fortaleza tremenda para participar en mis primeras olimpiadas”, explicó la guardesa quién logró en la prueba de 10.000 metros un noveno lugar, quedándose a las puertas de un diploma olímpico.

Vaquero afirma que en Atlanta lo pasó muy mal a nivel mental pasando muchos nervios. Llevaba mal el estar fuera de casa. “Estaba como en una nube. La prensa me ponía una medalla antes de ganarla. No leía los periódicos ni veía la tele por lo nerviosa que me ponía. Pero un día hablando por teléfono con la mujer de mi entrenador me digo que en A Guarda pusieran pantallas para verme, lo que me puso tan nerviosa que hasta no dormía. Por eso fue la carrera más dura y que más cansada quedé. Perdí el conocimiento y me tuvieron que poner suero”, recuerda la olímpica.

A raíz de toda esta larga e intensa trayectoria deportiva, Julia va perdiendo rendimiento y ánimos. Acudió al psiquiatra quién le puso un tratamiento que le impedía competir y entrenar, lo que le influyó a abandonar el atletismo profesional de competición en el año 2.000.

Ahora, a sus 47 años, la mejor deportista gallega de todos los tiempos, es un ama de casa separada con una pequeña pensión no contributiva por una minusvalía del 60 % de 369 euros, que es de lo que vive. Afortunadamente, el comité olímpico le ayuda con el tratamiento psicológico y con los medicamento, toma 11 pastillas diarias muy caras. “El trastorno bipolar que padezco me hace no confiar en mí y me da miedo enfrentarme a cualquier tipo de trabajo”, concluyó la guardesa.

ALFREDO // Julia Vaquero con su primer trofeo