FOTO CEDIDA // Las piezas de defensa antiaérea y en superficie disparando en As Mariñas.

La batería militar J4 de Cabo Silleiro protegió la ría de Vigo y la entrada de la bahía de Baiona desde la Guerra Civil. Se mantuvo intacta hasta principios de la década de los 90 y un pequeño retén la vigiló hasta el año 1998. A partir de esa fecha, las instalaciones militares quedaron completamente abandonadas y fueron víctima del vandalismo.

Fue construida tras la Guerra Civil y entró en servicio a principios de la década de los 40 como batería costera para proteger a España de un ataque por mar que nunca llegó a producirse. Todos los terrenos necesarios para su construcción fueron “retirados” a los vecinos de Baredo por el régimen de aquel entonces, pero no fueron expropiados porque no han recibido nada por ello. Los obreros que participaron en la creación de los túneles fueron los prisioneros y, los vecinos de la zona, trabajaron duramente a pico y pala.

Por encima del faro de Cabo Silleiro se encontraba el puesto de mando y observación, por lo tanto la batería militar estaba ubicada muy cercana al faro que regula el tráfico portuario. Las viejas instalaciones militares se caen por la falta de mantenimiento y poco queda de los edificios que acogieron a cientos de reclutas.

Las imágenes grabadas por el baionés Ángel Vidal, con un ‘drone’, muestran el estado en el que se encuentra actualmente la batería militar J4. Sus instalaciones cuentan con cuatro cañones que aún hoy se pueden observar desde la carretera PO-552 une Baiona con A Guarda.

“Llevo un año con los drones y como vivimos en una zona con paisajes increíbles me decidí por las grabaciones aéreas”, comentó a Telemariñas Ángel, que además asegura que intentará “publicar un vídeo por semana en la página de Facebook recién creada (Imagenesaereas_wa)”. A continuación os dejamos uno de sus vídeos, así se encuentra la batería militar J4 de Cabo Silleiro, en ruinas.

Pero bajo tierra se abren 200 metros de galerías que se conservan en muy buen estado pese al vandalismo. Excavado sobre granito, un túnel con un eje principal y varias ramificaciones conectan las piezas de artillería Vickers con el búnker de telemetría, ubicado en la zona más alta para poder divisar el horizonte hasta detectar supuestas incursiones enemigas. Los viejos cañones se conectan por 200 metros de pasadizos bajo tierra y había un túnel de evacuación que llevaba a los montes de Baredo, pero que actualmente está totalmente sellado con cemento. La máxima protección de la batería era de 14 metros de grosor de roca sólida, construida por ingenieros alemanes conjuntamente con los españoles. Los cañones tenían un alcance máximo de 16 kilómetros y podían disparar los cuatro a la vez, ya que funcionaban con dos modos de disparo, manual por apuntador o automático (con electricidad). En cuanto a personal, se necesitaban unas nueve personas para poder disparar los cañones y sobre cincuenta personas son las que trabajaban en las baterías en total.

Manuel Ruíz, 34 años de historia en Cabo Silleiro

Manuel se conoce el terreno como la palma de su mano. Nació en Burgos en el año 1932. En 1956 ha sido destinado a las baterías J4 de Cabo Silleiro como sargento y como técnico en electricidad. Hijo de militar, ya que su padre era Capitán de Infantería, Manuel se jubiló como capitán en el año 1990.

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Ajustando los cañones

“Después de que se ajustaban los cañones, a los dos días era el fogueo, y en total pasaban unos cuatro días para poder disparar a un blanco arrastrado por un barco de guerra que se encontraba en muchas ocasiones a la altura de la zona marítima de A Agoeira. La embarcación con remolque salía de la ría de Vigo, concretamente de la Etea viguesa. Realizaban prácticas de tiro todos los días. tirábamos dos largos y dos cortos, nunca se debía de tocar al blanco por cuestión de dinero, nunca a la izquierda para no cortar el cable del remolque que llevaba el barco”, comentó a Telemariñas Manuel.

Al parecer, la gente en aquella época decía “que malos eran disparando” pero realmente no querían dar en ningún momento al blanco, ni a la embarcación de guerra. El blanco estaba hecho de madera, de unos 10 metros y de colores amarillo y blanco. La principal causa era porque no había presupuesto suficiente para poder hacerse con otro blanco, por ello siempre disparaban a su derecha pero nunca a su izquierda para no dañarlo ni romper el cable que lo unía con la embarcación militar.

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Proyectiles

Los proyectiles se trasladaban casi siempre en vagonetas por los túneles, hasta llegar a los cañones. Cada unidad pesaba unos 50 kg y medía sobre 45 cm.

Defensa antiaérea y en superficie (misiles tierra-aire)

En Cabo Silleiro no solo dispararon los cañones de las baterías. En el año 1987 unas piezas de defensa antiaérea o simplemente en superficie, han sido desembarcadas en el Puerto de Vigo y trasladadas a la zona para realizar ejercicios de disparo conjuntamente con la batería J4 de Cabo Silleiro. Estas piezas tenían un alcance máximo aproximado de unos 12 kilómetros.

La defensa antiaérea era uno de los métodos para derribar aeronaves militares enemigas en combate desde tierra. Varias armas y cañones se usaron para esto, desde que las primeras aeronaves militares que se usaron en la Primera Guerra Mundial, creciendo en poder y en seguridad con los años. Después de la Segunda Guerra Mundial comenzaba la era de los misiles guiados, específicamente los misiles tierra-aire.