La Boa Esperança recala en Baiona
La Boa Esperança entrando en Baiona

Baiona se convierte de nuevo en punto de referencia para embarcaciones históricas que reviven los viajes de los marinos portugueses y españoles en la era de los Descubrimientos. Oporto Pesquero de la Villa recibió este viernes a visita de la carabela Boa Esperança en parada técnica durante su viaje entre Lagos (Portugal) y Ostende (Bélgica).

La carabela “Pinta” compartirá este fin de semana protagonismo en Baiona con una embarcación de características semejantes, la “Boa Esperança”, uno de los barcos más emblemáticos de la historia de Portugal que el pasado mes de octubre ya había estado a disposición de todos los baioneses que quisieron conocerla más de cerca.

En esta ocasión la embarcación de la Fundación Nao Victoria llegó en escala técnica para aprovisionarse de combustible y alimentos, además de permitir el descanso de la tripulación. “Siempre somos muy bien recibidos en Baiona y aquí disponemos de excelentes instalaciones para hacer un descanso”, apunto José Fernández, director ejecutivo de la Fundación.

La “Boa Esperança” partirá de nuevo en dirección a Bélgica entre el domingo y el lunes en función de la meteorología, por lo que no será posible organizar visitas, pero el responsable de la Fundación adelantó que en el viaje de vuelta, a finales del mes de septiembre, pararán de nuevo en Baiona para abrir sus cubiertas a los vecinos y visitantes.

A bordo del barco viajan un total de doce tripulantes, entre los que se encuentran marineros profesionales y estudiantes que hacen sus prácticas. La carabela tiene 24 metros de eslora y fue construida en Portugal con las técnicas empleadas en la época, en madera de pino y roble. Actualmente tiene base en Lagos (Portugal) y funciona como un museo flotante del patrimonio cultural ligado a las grandes expediciones marítimas que durante los siglos XV y XVI partieron del Algarve y Andalucía occidental a recorrer los mares de todo el mundo.

La “Boa Esperança” fue el navío en el que los marinos portugueses al mando de Bartolomé Díaz lograron en 1488 doblar Buena Esperanza, el mítico cabo de las Tormentas. Los navegantes lusos lograron con aquella expedición bordear África y abrir la ruta cara el mítico Oriente.