ALFREDO // Archivo

Arranca la campaña de la lamprea en el tramo internacional del Miño y lo hace con una diferencia histórica entre las dos orillas del río. Según los datos de la Comandancia Naval del Miño, hay más del doble de pescadores portugueses que gallegos tras este vampiro marino.

Son 64 frente a 151 lusas y, aunque previsiblemente se acorte la diferencia según avance la campaña, si las condiciones meteorológicas no ayudan un poco más, Portugal seguirá al frente.

El exceso de caudal provocado por los últimos temporales dejó casi sin angula la lonja de A Guarda. Esa misma altura del agua y la fuerza con la que la corriente del río entra en el mar son condiciones idóneas, sin embargo, para que la lamprea se oriente mejor y remonte el Miño.

Las capturas de la primera semana de campaña apuntan a que lo ha conseguido, ya que algunos pescadores han llegado a capturar 43 ejemplares de esta delicatessen prehistórica tras seis días de faena y los precios alcanzan los 30 euros por pieza.

Tanto la asociación de pescadores del Miño como desde la propia Comandancia Naval se destaca la dificultad de la faena, pero la obligación de darse de alta como autónomos para la pesca fluvial obliga a los pescadores a pensárselo dos veces antes de pedir la correspondiente licencia y con ello tener que darse de alta como autónomos.

Es campaña de hacer cuentas y más que nunca, porque se ha introducido, a propuesta de las cofradías de pescadores, un cambio en la legislación de pesca por el que la concesión de licencias para la próxima temporada dependerá de las cantidades facturadas en lonja en la presente, que va desde el 1 de julio del 2019 al 30 de junio del 2020.

El objetivo, dicen desde Comandancia Naval del Miño, no es echar a nadie del río sino continuar con la línea de fiscalización y profesionalización que los propios pescadores asumieron desde principios de la década pasada, pero obliga a cumplir unas cuotas mínimas para poder renovar el permiso para el próximo año.

Las embarcaciones registradas en fondeaderos desde el puente internacional de Goián hacia la desembocadura, deben acreditar ventas por valor de 2.700 euros en la temporada mientras que, para las que lo hagan aguas arriba, se establece un mínimo de 2.250 euros.