Quince años de trayectoria, casi 700 personas participantes y un escenario que continúa cambiando vidas. La Escola Municipal de Teatro de Tomiño, «Migallas», cierra un nuevo curso marcado por las emociones, el aprendizaje y el crecimiento personal de su alumnado.

Bajo la dirección de la docente y actriz Tamara Campos, alrededor de 40 niños, niñas y adolescentes participaron en una propuesta que va mucho más allá de la interpretación. El objetivo de la escuela no es formar grandes artistas, sino ofrecer herramientas útiles para la vida, crear espacios de confianza y favorecer que cada participante pueda expresarse libremente.

La escuela no busca crear grandes artistas, sino “darlle ao alumnado ferramentas para expresar as súas emocións no día a día e ofrecerlles un espazo seguro no que poidan ser elas e eles mesmos”, explica la profesora.

A través de la expresión dramática, la creación colectiva, los ensayos y la puesta en escena, el alumnado se introduce en el universo teatral al mismo tiempo que desarrolla capacidades fundamentales.

La actividad estimula la imaginación, potencia la creatividad, fomenta el trabajo en equipo y mejora los recursos expresivos y comunicativos, independientemente de la edad.

El juego es el elemento central de una metodología en la que improvisar, crear personajes y compartir experiencias se convierte en una vía para conocerse mejor.

Así, los participantes aprenden a identificar y expresar sentimientos, defender sus opiniones y formar parte de un grupo desde la igualdad y el respeto.

Adquiriendo una habilidad que va mucho más allá del teatro “a de alzar a súa voz cando saian ao mundo”, señala Tamara Campos al referirse a una de las enseñanzas más importantes que se llevan quienes pasan por la escuela. Una capacidad que trasciende el escenario y contribuye a formar personas más autónomas y seguras.

El trabajo colectivo, la convivencia y la colaboración son también pilares de una iniciativa que entiende el aprendizaje como un proceso compartido y transformador. Crear grupo, tratarse con igualdad y respeto y trabajar juntas y juntos forman parte de una experiencia que deja huella más allá de las representaciones finales.

La alcaldesa de Tomiño, Sandra González, puso en valor la importancia social y humana de este proyecto municipal, destacando el orgullo que supone mantener viva una iniciativa con tantos años de recorrido.

“Es un proyecto del que sentimos mucho orgullo, porque prepara para el futuro a personas más seguras, más expresivas y más capaces de relacionarse con el mundo. Quince años ya jugando para seguir aprendiendo y enseñando unos valores que nuestra juventud llevará siempre dentro”, afirmó la regidora.

Con la bajada del telón de este curso, la Escuela Municipal de Teatro de Tomiño pone punto final a una nueva etapa, pero ya mira hacia el futuro. Las clases se retomarán en septiembre con un nuevo curso en el que el teatro volverá a ser una herramienta para aprender, crear y crecer.