La lápida de un abad del Monasterio de Santa María de Oia que permanecía en uno pequeño alpendre del barrio del Arrabal, reempleada como dintel, ya descansa en la iglesia del conjunto monacal. La estructura fue trasladada este martes en un proceso que contó con supervisión arqueológica con el fin de garantizar la integridad y conservación del bien.

Esta lauda sepulcral, la única hasta ahora conocida de un abad del cenobio cisterciense de Oia, formaba parte de una pequeña construcción del barrio histórico del Arrabal, a pocos metros del convento cisterciense. Ya en aquel emplazamiento se podía distinguir un grabado con la forma de báculo abacial y más una inscripción que remitía al siglo XIII.

La precaria situación estructural en la que se encontraba el alpendre, susceptible de acabar dañando la lápida, hacía necesario buscar una nueva localización que garantizara la conservación del bien patrimonial. Al mismo tiempo, hubo que adoptar una solución técnica para el traslado del elemento patrimonial en condiciones de seguridad.

Una vez realizadas las correspondientes gestiones con la propiedad del inmueble y obtenido el visto bueno de Patrimonio de la Xunta de Galicia, varios operarios procedieron a primera hora de esta mañana al traslado de la estructura desde su localización hasta la iglesia parroquial de Santa María de Oia. Los trabajos fueron supervisados por la arqueóloga Elisa Pereira y se desarrollaron sin ningún tipo de incidente.

Donación al Ayuntamiento

El Ayuntamiento de Oia recibió la lápida como donación de las propietarias del alpendre, Joaquina Marino y Carmen Blanco, y a partir de ahí se encargó de solicitar los permisos y también se hizo cargo del traslado.

A partir de ahora, la lápida permanecerá en la Iglesia parroquial, que forma parte del conjunto monacal declarado BIC en el año 1931. Se cuenta con la colaboración del párroco, Daniel Goberna, para la adecuación del entorno en el que la lauda quedará expuesta.

La lápida de un abad del siglo XIII

Esta estructura fue encontrada en 2013 de manera fortuita por Lorena González, vecina del Arrabal, siendo el historiador Fernando Javier Costas Goberna quien la identificó como lápida. A raíz del descubrimiento y de las actuaciones promovidas por la Asociación de Amigos do Mosteiro de Oia (ACAMO), salieron a la luz las primeras hipótesis sobre la datación de este bien patrimonial y la identificación del abad a lo que pertenecía.

Concretamente, y según la interpretación que hace la historiadora Ana Paula Leite Rodrigues, esta lauda correspondería al frade Lourenzo, decimotercero abad del Monasterio de Oia. En cuanto a la cronología, la fecha del fallecimiento que figura en la epigrafía sería el 11 de julio de 1277.

Se desconoce el momento en el que la lápida abacial pasó a formar parte del alpendre en el que fue hallada, si bien los estudios históricos hechos hasta ahora apuntan a la posibilidad de que el reempleo de la loseta fuera producto de los largos procesos de desamortización de bienes de las órdenes religiosas que se desarrollaron en los siglos  XVIII y  XIX.

La nueva localización de la lauda sepulcral permitirá una mejor visualización de los grabados e inscripciones y, por lo tanto, un estudio más al por menor de este importante elemento patrimonial fuertemente vinculado a la historia de Oia.