Cien años han estado las lentes del Faro de Cabo Silleiro flotando en mercurio, un metal que actúa como rodamiento liquido a temperatura ambiente, logrando así que giren las ópticas con mayor rapidez y suavidad de manera segura para obtener una secuencia de destellos estable.
Pero la conversión del centenario faro en hotel ha obligado a Portos a retirar este peligroso metal. Una delicada labor que se ejecutó el pasado día 5 de junio cumpliendo con la normativa vigente y utilizando todas las medidas de seguridad. Además, también se realizó su trasladado a Suiza para su gestión.
Este martes una grúa de grandes dimensiones visible desde varios kilómetros, retiraba la cúpula que corona la torre del faro a 85 metros de altura focal y, posteriormente, también se retiró la óptica de cristal de roca pulida alemana para instalarle el nuevo sistema de rodamiento, «que encajó perfectamente».
Una veintena de operarios de empresas gallegas realizaron esta delicada operación. Se espera que dentro de una semana la lente vuelva a girar como lo hizo en los últimos cien años, eso sí, sin el peligroso mercurio.
Mientras tanto, una lámpara de tecnología LED de última generación con una lente de policarbonato circular estabilizada contra rayos ultravioleta, guiará a los barcos en la entrada sur del puerto de Vigo.
El Faro de Silleiro, en Oia, se ha convertido así en el primer faro de España y de sus misma características en retirar el mercurio de su torre. En las costas españolas hay 54 faros de las mismas condiciones que el de Cabo Silleiro. Si estos trabajos salen bien, se adoptarán en el Faro de Cabo de Peñas en Asturias.
El Faro de Cabo Silleiro cuenta con un nuevo sistema de dos lámparas de 400 W modelo MLL 1000 de tecnología LED. Esto supone un ahorro energético de un 60%. El alcance lumínico que se obtiene supera las 29 millas náuticas.
El sistema cuenta además con dos motores trifásicos con sensores de rotación para que cuando uno falle entre el otro en funcionamiento y, si este también fallase, entre la baliza de emergencia.
La cripta es la original de 1924 hecha en hierro fundido, cobre y latón. Está apoyada en una vidriera forjada con 64 cristales triangulares de 4 metros diámetro y más de 3 metros de altura. Todo el conjunto mide entre siete y ocho metros de altura y pesa 9 toneladas.

