La propuesta de reducción de impuestos que el Gobierno Municipal llevaba ayer a pleno a fin de aliviar el esfuerzo fiscal de las familias y empresas porriñesas no consiguió el respaldo de los grupos de la oposición. Las dos modificaciones de las ordenanzas fiscales que contemplan bonificaciones en el IBI y en el ICIO quedaron sobre la mesa a petición del grupo municipal del PSOE, que contó a tal fin con el respaldo de BNG, EU SON y los dos concejales no adscritos, Manuel Carrera y Lourdes Moure.
La propuesta del ejecutivo contemplaba bonificaciones en el IBI del 30% de la cuota íntegra para los inmuebles que no dispongan de conexión a la red de saneamiento, del 90% y 50% para familias numerosas y de hasta un 90% en aquellos inmuebles urbanos en los que se desarrollen actividades económicas que creen puestos de trabajo. También pagarían menos aquellas viviendas que instalaran sistemas de eficiencia energética, con bonificaciones del 50% de la cuota durante cinco periodos impositivos para la finalización u obtención de la obra. También se incorporaban bonificaciones en el ICIO del 95% en aquellas declaradas de especial interés o utilidad municipal por concurrir circunstancias sociales, culturales, histórico-artístico o de fomento del empleo; del 60% para las obras y construcciones necesarias para la puesta en marcha de proyectos empresariales y del 30% sobre las instalaciones de sistemas de aprovechamiento térmico o eléctrico de la energía solar para autoconsumo, que en el caso de tratarse de una vivienda de uso residencial ascendería al 95%.
“Presentamos unha proposta viable e responsable co único fin de paliar a carga fiscal sobre a veciñanza nos tempos tan complicados que estamos a vivir”, apuntó el alcalde, Alejandro Lorenzo, “conta cos pertinentes informes e estudos financieiros para ser aprobado polo pleno e, tal e como saben todos os corporativos e corporativas, os prazos son axustados e tiña que aprobarse nesta sesión para que puidera entrar en vigor no 2023. Pedir que quede sobre a mesa para seguir co debate político impide que saia adiante en tempo e forma e a quen perxudica é aos cidadáns”.
El regidor concluyó incidiendo en la viabilidad de reducir la presión fiscal “non é populismo é unha necesidade que se pode e se debe levar a cabo sustentada nunha boa xestión económica. A solución para o Concello e para a veciñanza non é subir os impostos, como pretendeu o anterior goberno no 2020. Esa é a vía fácil, cargar sobre a xente o peso en lugar de xestionar”.

