La parroquia de Pereiras, en Mos, recupera una de sus tradiciones más arraigadas. Un grupo de vecinos ha puesto de nuevo en marcha la rondalla, que ya cuenta con 80 integrantes de entre 6 y 70 años, con el objetivo de recuperar la música, la convivencia y el espíritu comunitario que caracterizaron a esta agrupación durante décadas.
La iniciativa surgió de Erika Porto y su madre, Merchi Domínguez, después de que varios vecinos se reuniesen para ver la película Rondallas, de Daniel Sánchez Arévalo, y descubriesen más detalles sobre la historia de la agrupación de Pereiras. La lectura del libro, “Las Rondallas de Reyes en el sur de la provincia de Pontevedra”, de Diego Pérez Dávila, y dedicado a la trayectoria de la agrupación de Mos, reforzó la idea de que había llegado el momento de recuperarla.
«Fomos a mirar a película e empezou como: veña, hai que montar outra vez a rondalla”», recuerda Erika, que destaca la rápida respuesta de los vecinos y la implicación de las entidades locales. La propuesta recibió desde el primer momento el respaldo de la directiva de la asociación vecinal, que facilita el local social y los recursos necesarios, así como del grupo de baile gallego Nosa Terra de Pereiras, que está colaborando especialmente en la preparación musical.
Una tradición con historia
La primera rondalla de Pereiras se remonta a la década de 1950. Estaba dirigida por Antonio Oubiña, con Floriano Costas, conocido como «da Mouta», como abanderado principal y Antonio Pereiro como capitán. Sus actuaciones se concentraban en Navidad y el Día de Reyes, en la propia parroquia y en O Porriño, aunque también llegaron a desplazarse a Vigo.
Tras desaparecer unos años después, la agrupación volvió a formarse en la Navidad de 1979. En aquella segunda etapa contó de nuevo con Oubiña y Costas, y con Orindo Táboas como capitán. Los músicos procedían principalmente de las bandas de Guláns y Cristiñade, y el repertorio combinaba canciones populares gallegas con piezas de banda. La rondalla participó en certámenes de Vigo, Mos, Gondomar y Valladares, y obtuvo, entre otros reconocimientos, el primer premio de abanderados en el concurso del Concello de Mos celebrado en As Baloutas alrededor de 1983.
La actividad se mantuvo hasta comienzos de los años noventa, pero la rondalla desapareció a mediados de esa década, en un contexto marcado por dificultades económicas y, especialmente, por una tragedia que golpeó a la parroquia. Un accidente de tráfico en la carretera nacional a su paso por Cans acabó con la vida de un matrimonio muy conocido en Pereiras, los abuelos de Erika Porto, que también formaban parte de la agrupación.
«Un dos motivos polos que se disolveu de todo foi cando morreron os meus avós nun accidente», explica Erika. El recuerdo de sus abuelos y el vínculo emocional con aquella historia han contribuido a que la recuperación tenga para ella un significado especial.
Ensayos semanales y mucha ilusión
Los ensayos se celebran todos los sábados en el local social de Pereiras. La agrupación está organizando los instrumentos, preparando el repertorio y trabajando en el diseño del vestuario, que todavía está en fase de preparación. También cuenta con la ayuda del grupo de baile Nosa Terra, cuyos integrantes están enseñando las piezas y apoyando a quienes no tienen experiencia musical.
La mayoría de los nuevos rondalleiros no sabe tocar un instrumento, por lo que el aprendizaje colectivo se ha convertido en una parte esencial del proyecto. La organización comparte vídeos y materiales para que los participantes puedan practicar también en casa y avanza en la búsqueda de instrumentos adecuados, con la colaboración de artesanos de la zona.
La intención es empezar poco a poco, sin imponer grandes exigencias a quienes se incorporan por primera vez. «O que queremos, polo menos este ano, é que a xente disfrute con isto, que o pase ben, que sexa un momento emocionante para todos», señala Erika.
La primera actuación prevista será en el Rondallas Fest de Mos. Antes, no descartan salir a tocar por la propia parroquia, y también contemplan participar en actividades navideñas, como la víspera de Reyes. Por ahora, el objetivo no es acudir a grandes concursos, sino consolidar el grupo y recuperar el entusiasmo por esta tradición.
Un pueblo unido alrededor de un proyecto
Erika destaca que el éxito de la iniciativa se explica por la estrecha relación entre generaciones y la costumbre de colaborar entre vecinos. Recuerda, por ejemplo, cómo la comunidad se organizó años atrás para reconstruir el tejado de la casa de sus abuelos después de que un incendio lo destruyese, reuniendo fondos y el trabajo de distintos profesionales.
Esa misma solidaridad se está trasladando ahora a la rondalla. «Estamos encantados, porque está indo todo moi rodado: a xente está superimplicada e superilusionada», afirma.
La nueva agrupación también quiere mantener esa ilusión sin presiones y permitir que cada integrante encuentre su lugar, ya sea como músico, abanderado o colaborador. Con 80 personas ya incorporadas, ensayos semanales y las primeras actuaciones en preparación, Pereiras recupera su rondalla, no solo como proyecto musical, sino también como una iniciativa colectiva para reforzar la identidad y la convivencia de la parroquia.
