La entidad Avelaíña Saúde Mental ha advertido de la situación crítica que atraviesa el Programa Achego, un servicio pionero de atención comunitaria en salud mental en el rural gallego que podría desaparecer debido a la falta de financiación estable, pese a llevar en funcionamiento desde 2017 y haber demostrado resultados ampliamente positivos.

El programa se desarrolla en las comarcas del Condado, A Paradanta y Salceda de Caselas, territorios marcados por la dispersión geográfica y las dificultades de acceso a recursos sanitarios especializados. Su objetivo es acercar la atención psicosocial a personas en situación de vulnerabilidad, soledad o riesgo, allí donde el sistema sanitario convencional no llega con suficiente cobertura.

Desde Avelaíña subrayan que los recursos comunitarios son esenciales en el entorno rural gallego, donde la soledad y la falta de servicios próximos agravan los problemas de salud mental. Sin embargo, denuncian que estos programas sobreviven bajo esquemas de subvenciones temporales que impiden su consolidación.

Los datos acumulados desde la puesta en marcha del programa reflejan su impacto: 1.864 personas atendidas, 713 intervenciones psicosociales, 429 atenciones en el entorno comunitario y más de 1.500 coordinaciones con servicios sociosanitarios y entidades locales. Además, el programa ha logrado mejorar el bienestar emocional del 100% de las personas participantes según sus evaluaciones internas.

Estos resultados, señalan desde la entidad, demuestran que el modelo comunitario es eficaz, humano y adaptado al territorio, especialmente en zonas rurales donde la intervención directa y cercana resulta clave.

El principal problema del programa es su dependencia de líneas de financiación inestables, procedentes del 0,7% del IRPF, subvenciones anuales de la Consellería de Política Social y convocatorias competitivas del SERGAS. Esta estructura obliga a renovar su continuidad cada año, generando incertidumbre tanto en los equipos profesionales como en las personas usuarias.

La entidad advierte de que esta situación puede provocar la desaparición del servicio, dejando sin atención a centenares de personas en el rural gallego.

Avelaíña considera que el caso del Programa Achego no es aislado, sino reflejo de un problema más amplio: la falta de apuesta por los modelos comunitarios frente a la financiación estable de dispositivos hospitalarios. Según la organización, esta situación no solo es injusta, sino también ineficiente desde el punto de vista socio-sanitario.

La directora técnica de la entidad, Eva Caparroz, ha defendido la eficacia del modelo comunitario. “O enfoque comunitario funciona, e temos datos que o proban. O que non funciona é un sistema de financiamento precario que pon en risco programas que son imprescindibles para a saúde mental do rural galego”.

Caparroz ha subrayado además la importancia de la cercanía como base del trabajo. “Coñecer ás persoas, o seu contexto, os seus ritmos de vida. Algo difícil de replicar desde estruturas centralizadas”, añadió, advirtiendo de que la desaparición del programa supondría dejar sin apoyo a muchas personas.

Por su parte, el gerente de la entidad, Rafa Álvarez, ha reclamado estabilidad financiera para garantizar la continuidad del servicio. “O rural galego non pode seguir perdendo recursos. Non se pode permitir que un programa que funciona desapareza pola falta de estabilidade financeira”, concluyó.

Avelaíña hace un llamamiento a las administraciones públicas para establecer un financiamiento plurianual, estable y suficiente que permita consolidar programas como Achego, considerados fundamentales para el bienestar emocional en el rural gallego y para evitar el deterioro de la atención en salud mental en territorios ya especialmente vulnerables.