ALFREDO // Santiago Pérez en una instalación en Pedornes

La subida imparable del precio de la luz ha hecho que números ciudadanos se rindan ante la energía solar fotovoltaica. Una energía ecológica, limpia y, sobre todo, económica que ha disparado la instalación de placas solares en casas unifamiliares de las comarcas de O Val Miñor y O Baixo Miño.

Santiago Pérez está al frente de IPedornes, una empresa de Oia con más de 25 años de trayectoria que ha experimentado en los últimos meses el bum de las instalaciones fotovoltaicas. “Pasamos de tener que animar a la gente a instalar esta energía a estar saturados de trabajo, es una auténtica locura. Hace tan sólo un año instalábamos seis o siete al año y ahora tenemos lista de espera de más de 60 clientes. La subida de la luz, junto con las subvenciones del INEGA de la Xunta, animó a la gente a poner en sus casas este tipo de energía”, indica Pérez.

Este electricista e ingeniero industrial en automática y electrónica asegura que la carga de trabajo es tal que posiblemente tenga que ampliar la plantilla, “pero cuesta encontrar trabajadores cualificados y con ganas”, indica. El futuro es prometedor ante la escalada del precio, no sólo de la luz, sino también del gasoil, tanto para calefacción como para vehículos. “Este tipo de instalaciones suministran energía a los electrodomésticos de nuestras casas, pero también al sistema de climatización (calefacción y aire acondicionado), y al coche eléctrico al recargarlo en casa. Nos vamos a ahorrar mucho dinero con las placas solares”, asegura el profesional.

Dependiendo del tipo de instalación, se colocan entre 8 y 16 paneles según el consumo de electricidad anual. Los precios se mueven entre los 5.000 y los 8.500 euros sin baterías y, con la subvención de la Xunta que la empresa de Oia tramita en el Instituto Enerxético de Galicia, el desembolso puede reducirse hasta la mitad, con una ayuda que ronda los 3.500 euros. El interés de la gente es tal que casi todos aceptan el presupuesto que les doy en el momento, ya que brutal”, señala el empresario, quien asegura que, “sin la subvención la instalación se rentabiliza en unos seis años, pero con las ayudas en unos tres”.

Excedente de energía

Hay momentos del día en que las placas solares generan más energía de lo que el cliente consume, por lo que la red eléctrica que tiene contratada se ve en la obligación de comprar ese excedente de energía. “Hay dos contadores, uno que contabiliza la energía que el cliente consume, y otro que cuenta la que vende”, apunta Pérez. Este tipo de instalaciones también suministran energía eléctrica a puntos donde no llega el tendido. “En A Valga (Oia) estamos instalando fotovoltaicas con baterías ya que no llega allí la red eléctrica”, finaliza el empresario.