ALFREDO // El artista Willy Melguizo en su tienda Oh, la lampe de Goián

Un vecino de Goián acaba de abrir las puertas de “Oh, la lampe” (Monsieur Lampièrre), un nuevo establecimiento especializado en iluminación artesanal que busca recuperar el valor de la luz como elemento esencial en la decoración y el bienestar del hogar. Ubicado en la Avenida Ordoñez, 42, este espacio nace con una clara vocación creativa y sostenible.

Al frente del proyecto está Willy Melguizo, granadino de origen que llegó a Galicia “por amor” y decidió establecerse definitivamente en la zona tras años de experiencias internacionales. “He venido por amor y aquí me quedé. Ya no queremos más ciudades, buscamos tranquilidad y aquí la encontramos”, explica sobre su llegada a Goián tras vivir en países como Francia, Reino Unido o incluso Jordania e Islandia.

Oh, la lampe” ofrece un concepto diferente de iluminación, donde cada pieza puede ser única. Willy diseña y fabrica lámparas desde cero, restaura piezas antiguas y transforma objetos cotidianos en elementos decorativos con nueva vida. “El leitmotiv de mi marca es reciclar. Ya no podemos producir más desde cero, hay que darle otra vida a lo que ya existe”, destaca.

El proceso creativo combina técnicas como el torneado de madera, que realiza en su propio taller, con el uso de cerámica, vidrio, tejidos o papeles artesanales procedentes de diferentes partes del mundo. Además, el cliente puede participar activamente en el diseño de su lámpara, eligiendo materiales, formas y acabados.

La gente es protagonista de su lámpara. Yo acompaño en el proceso, pero ellos deciden como quieren que sea”, señala Melguizo, quien también apuesta por romper con las normas tradicionales de la decoración. “No hace falta tener dos lámparas iguales en la mesilla. Cada una puede representar a la personalidad de quien vive en la casa”, añade.

El establecimiento, abierto desde hace apenas dos semanas, está teniendo una gran acogida entre los vecinos, que valoran tanto la originalidad de las piezas como la posibilidad de reutilizar objetos propios. Desde jarrones hasta antiguos pies de lámpara o incluso maniquíes, todo puede convertirse en un nuevo punto de luz.

Además de la venta y restauración, “Oh, la lampe” ofrece talleres formativos donde los participantes aprenden a crear sus propias pantallas y lámparas. En los cursos la gente aprende paso a paso y lleva su propia creación para casa, explica.

Con este proyecto, Willy Melguizo se suma al impulso del pequeño comercio local con una propuesta innovadora que combina artesanía, sostenibilidad y creatividad, apostando por dar una segunda vida a los objetos y por convertir cada lámpara en una pieza única con historia propia.