ALFREDO // Pura contempla impotente los destrozos del jabalí

Desesperado y enojado está un matrimonio de Mañufe que ve cómo meses de trabajo desaparecen en tan sólo unas horas. Los responsables no son otros que los jabalíes, que entran como periquito por su casa en una de sus fincas de maíz provocando destrozos con las consiguientes pérdidas económicas, mermando cada vez más la paciencia de los afectados.

Pura Martínez sabe bien lo que es que estos mamíferos se ceben con su finca de Galisteo. Está no es la primera vez que provocan destrozos, ni tampoco será la última. “Déixannos cegos. Nós sementamos o millo no mes de abril e colleitámolo en setembro-outubro. Cústanos moito traballo e suor. Somos un par de anciáns e usamos o millo para darlle para comer aos animais todo o ano, como fixemos toda a vida. Se comemos un ovo, sabemos que é un ovo de casa que non leva pensos como o das granxas, e agora veñen os xabarís e déixannos sen nada”, lamenta la veterana campesina, que ve que, si el cerdo salvaje les arrebata el grano de maíz, al final tendrán que comprarlo con el consiguiente coste añadido, “pasamos o traballo en balde”, añade.

La pareja de septuagenarios cría en su casa de Galisteo gallinas, cerdos, vacas, conejos, ovejas y un caballo. Todos ellos tienen en su menú diario el maíz. Ahora se les ha unido un comensal más a la mesa que no está invitado, el jabalí. “Pechamos as leiras con redes, pero non serve para nada. Os xabarís están á beira nosa e nin se inmutan. Non lles teñen medo a nada, nin aos cans. Xa non sabemos que facer. Pedimos que alguén nos axude porque nos van a arrasar toda a colleita”, afirma muy enojada Pura.

Además de sembrar el maíz y de cuidarlo a lo largo de los meses, ahora tienen un trabajo añadido, vigilar las fincas de noche, que es cuando el jabalí sale a cenar sin hacer reserva. “Se estes señores queren telos no monte, que lles leven eles para comer uns sacos de millo todos os días. Que os metan nun peche e que se divirtan mirando para eles”, reprocha la ganadera.