ALFREDO // Amelia Ferreira muestra su finca destrozada por los jabalíes

La presencia de jabalíes se ha convertido en un grave problema para numerosos vecinos de la parroquia de Donas, en Gondomar, que denuncian continuos destrozos en sus fincas y en los cultivos que siembran para el autoconsumo. Desde hace unos años, estos animales entran de forma recurrente en las propiedades, levantando la tierra y arrasando con huertas y cultivos, lo que ha generado una creciente sensación de impotencia y abandono entre los afectados.

Amelia Ferreira, vecina de Donas, es una de las personas que sufre de manera directa esta situación. “Non podemos plantar nada. Ao final os xabarís levántannos todo o campo. Entran por detrás da leira, soben, fan o percorrido e causan moito dano. Así non se poden botar as patacas porque quedamos sen nada”, explica. Según relata, la presencia de estos animales es cada vez mayor. “O outro día había unha parella de xabarís cunhas doce crías”.

Ferreira asegura que el problema afecta a muchos vecinos de la zona y reclama medidas urgentes. “Hai unha chea de veciños afectados. Pedimos que os maten a todos, que os coman, porque agora entre os xabarís e os lobos están a facer uns danos horribles”, señala. En su caso, tuvo que instalar pastores eléctricos para proteger una finca destinada al pasto de las ovejas. “Tivemos que facer un desembolso grande e a min iso ninguén mo vai a pagar”, lamenta.

Otro de los afectados es José Manuel Gestido, de 80 años, que lleva décadas cultivando sus huertas. “Temos a invasión de xabarís desde fai cinco anos. Levo máis de vinte traballando esta leira e cando tiña plantado millo curvo viñeron os porcos bravos e esnaquizáronme todo, deixáronme sen nada”, relata. Asegura que realizó reclamaciones por los daños, pero que de momento no obtuvo respuesta.

Gestido tuvo que cerrar la finca con una alambrada, asumiendo un gasto que considera injusto, aunque ni siquiera así ha logrado frenar los ataques. “Nunha noite esnaquizaron todo. Agora queremos botar as patacas, pero non podemos, porque se as botamos, quedamos sen nada”, afirma. Añade que ha invertido en abono que no puede utilizar porque no puede sembrar y que a lo largo del año plantan maíz, patatas, remolacha, judías o pimientos para comer con la familia y «estes animais salvaxes esnaquízano todo».

El vecino asegura haber presentado varias denuncias sin obtener soluciones. “Dixéronme que enviase os gastos que tiven, tanto do millo como do aramado, pero aínda hoxe non recibín nada. O único que recibo é a visita dos xabarís”, comenta. Dispone de unos 4.000 metros de terreno que ya no puede trabajar. “Era onde pasaba o día encantado da vida, e agora non podo plantar nada e levo moitos desgusto”.

La situación, advierte, también pone en riesgo el futuro del rural. “Estamos a facer publicidade para que a xente veña ás aldeas, pero con todo isto, quen vai vir a cultivar os campos?”, se pregunta. Aunque sus hijos le aconsejan abandonar, él se resiste. “Non podo deixalo, é o meu hobby”.

Según los vecinos, las manadas llegan a superar los veinte ejemplares. Reclaman soluciones inmediatas y eficaces. “Se non queren matalos, que os leven para o monte”, propone Gestido, que ya se plantea acudir al Defensor del Pueblo ante la falta de respuestas por parte de las administraciones. Mientras tanto, el problema continúa y las huertas siguen siendo el hogar de los jabalíes.

ALFREDO