El clima del Baixo Miño es el ideal para el cultivo de planta ornamental. Miles de ejemplares salen cada año de los viveros de la principal comarca gallega de producción a distintos lugares de España y del resto del continente europeo, creando cientos de puestos de trabajo, que ahora están en peligro.

La principal campaña de venta para los viveros es la primavera, pero el cierre de fronteras pilló a los productores con más de 270.000 variedades de plantas que deberían de estar en su destino. “Aquí, las floristerías y los centros de jardinería están cerrados, pero en países como Gran Bretaña, Holanda o Alemania no y necesitamos que nos dejen exportar. Hemos pasado de vender 15 tráileres a la semana a no vender nada. Son unas 90.000 plantas que se quedan en los viveros cada siete días”, explica Emilio Estévez, director gerente de Coplant y vicepresidente de Acubam.

A pesar de que el sector es rentable, necesitan ayudas para poder salir adelante. Su producto es perecedero. Las plantas se cultivan en macetas y, al no venderlas, hay que recultivarlas, lo que supondrá perder el 50 % de la producción. “Un mes de confinamiento supondrán unas perdidas de más de 1,5 millones de euros para un sector que genera en la comarca de O Baixo Miño más de 400 puestos de trabajo”, asegura Estévez.

Son unas 300 familias cuyo futuro inmediato depende de que puedan comercializar el producto almacenado en los viveros, la mayoría de ellos entre Tomiño y O Rosal. “Estamos dentro del sector agrario, que en estos momentos está funcionado, pero nosotros somos los únicos que estamos parados”, advierte. Desde el sector reclaman que les dejen exportar, que se faciliten líneas de financiación y que se les aplique la correspondiente singularidad dentro del sector agrario, ya que su producto no está en los mercados.

En plena campaña de primavera, ven como el esfuerzo de todo un año se pierde. “No podemos quedarnos de brazos cruzados, no podemos dejar morir el sector del viverismo”, expone la comercializadora que ha editado en un vídeo la difícil situación por la que están atravesando y que ha obligado a varias empresas a solicitar un ERTE. “Hay empresarios que realizaron inversiones importantes en sus invernaderos y pidieron prestamos, que ahora se ven con el agua al cuello para pagarlos”, indican.

Para todos nosotros la incertidumbre en estos momentos es total”, asevera Jorge Santoro, de Galiplan Ornamental. “El futuro es muy incierto, porque no sabemos cuánto tiempo más podremos aguantar”, afirma Natalia Peixoto, de Viveros Niño. “La crisis del coronavirus nos coge en el peor momento posible. Va a suponer un shock, tanto económico como emocional”, reflexiona Óscar Vaquero, trabajador de viveros Barxa.

Los Viveros de O Baixo Miño: en estado de alarma

Publicada por telemariñas en Viernes, 3 de abril de 2020