ALFREDO // Lucita y Manuel en el paseo marítimo de Baiona

El próximo domingo, a las 17:00 horas, la Cofradía de Pescadores la Anunciada de Baiona, homenajeará a Lucita Fernández y a Manuel Pousa, la mariscadora y el marinero de mayor edad de la villa, con motivo de la festividad de la Virgen del Carmen.

Lucita Fernández nació hace 91 años en el Viso, San Pedro de A Ramallosa. Es la cuarta de seis hermanos. Con tan sólo 11 comenzó a mariscar. Eran tiempos difíciles y había que llevar el sustento para casa. “Colliamos berberechos, ameixa fina, ameixa babosa ou chirla na praia da Foz, O Burgo, Praia América e incluso Vigo, donde o vendíamos”, indicó la homenajeada.

Con 17 años se casó con Joaquín Martínez con el que tuvo tres hijos. Su marido compró una gamela. Ella contribuía aplicando la fuerza a los remos de la embarcación mientras su esposo faenaba. “Estando embarazada do meu segundo fillo, xa estaba para dar a luz, cando un día, faenando, empezáronme as contraccións eu fun para casa a parir. Axudoume unha veciña e miña cuñada, e él quedou a traballar”, recuerda con añoranza Lucita, quíen con una sonrisa en la boca señaló, “para as cousas do mar, Joaquín era moi bo, pero para as de terra …”.

Lucita fue la primera presidenta de las mariscadoras de la Cofradía de Baiona. Con ayuda de la Consellería, ella y sus compañeras, cerca de 300, formaron una cooperativa para la explotación experimental de dos bateas de ostras francesas en los años noventa. “Un día cortáronnos as cordas e perdemos todo”. Ahora, a sus 91 años, Lucita vive con su nieta y el marido de esta cuidando de su biznieta Maika, en su casa de A Foz.

Manuel Pousa, el otro homenajeado, se dedicó toda su vida a la mar. Desde los 9 años que comenzó a trabajar de marinero con su padre en la gamela “Cruceiro”, no conoció otra cosa que el de estar rodeado de agua salada. “Faenabamos na costa de Baiona, Oia e nas Cíes, á faneca, ao congro, ao ollomol, ao que caese na rede””, explicó Pousa.

Ya en 1971, el baionés se embarca en el “Bomin”, un petrolero alemán donde casi pierde la vida. “Chocou con nós un barco dunhas 5.000 toneladas no mar Báltico. O petroleiro comezou a arder. Tivemos que saltar pola borda e poñernos a salvo nos botes salvavidas. Foron uns momentos moi duros. Afortunadamente salvámonos todos”, aseveró con tristeza Manuel.

Tras esta arriesgada aventura, Manuel embarcó en el “Anja” y el “Lucy Borchard”, dos mercantes de carga general donde permaneció unos años surcando los Mares del Norte, hasta que vuelve a Baiona a finales de los años 70 y compra una gamela, la “Mami Blu”. “Andaba con palangre e toda clase de redes pola costa. Pescaba congros, panchos, xúrelos, linguados ou rodaballos”, afirmó. Años más tarde, en 1.982, construyó su primera embarcación, el “Eloy”, hasta que se jubiló.

Agora dedícome a pasear polo peirao do Burgo e charlar cos amigos lembrando as nosas historias de cando eramos mariñeiros. Miro a tele e estou a desexar que chegue fin de mes para cobrar (risas)”, declaró el marinero jubilado.